Perspectivas Perspectivas

Visión sobre el futuro democrático da China

Han Dongfang

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RESUMEN

El presente artículo realiza una breve revisión del desarrollo del movimiento de trabajadores de China a lo largo de las dos últimas décadas, y la evolución del rol del China Labour Bulletin (CLB) en la defensa de los derechos laborales y en la promoción de la democracia en el lugar de trabajo. Al sostener que la negociación colectiva es la mejor forma de promover el diálogo y la resolución de los conflictos laborales, el autor responde a las críticas de que tal enfoque no sería viable debido a la falta de un sindicalismo independiente en China. En conclusión, él argumenta que, en el largo plazo, el Partido Comunista chino no tendrá otra opción que la de formar una alianza con el movimiento de trabajadores. Esta alianza a su vez permitirá que el partido se transforme a sí mismo, pasando de ser una institución autoritaria y altamente centralizada a un partido socialdemócrata más amplio, que tolere y aprecie el desarrollo de la democracia de base y de la sociedad civil.

Palabras Clave

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Casi una década después de la Revolución Naranja, Ucrania aún está luchando por la democracia. En 2008, cuando visité Kiev por una reunión del World Movement for Demcracy, ese país que había sido aclamado tres años antes como un ejemplo de manifestaciones pacíficas y de cambio democrático, no había aún abrazado plenamente los valores democráticos. Al llegar al aeropuerto, los oficiales del control fronterizo separaron a todas las personas negras de nuestra delegación y las hicieron pararse en una fila especial para procesarlos.

Esto me impactó y me hizo pensar sobre la definición de democracia. ¿Es un fin en sí mismo o un recorrido, un proceso que puede ayudar a resolver los problemas de las vidas cotidianas del común de la gente? Desde 1997, he estado hablado con los trabajadores chinos en mi programa de radio llamado Radio Free Asia sobre sus problemas más reales y urgentes. Estas interacciones tan personales no dan lugar a ningún eslogan político. Esos trabajadores se concentraron en encontrar soluciones dentro del sistema existente. Y esto me llevó a percibir que la democracia no se trata sólo de elecciones presidenciales y de pancartas políticas. No es un evento que ocurre cada cuatro años, es un proceso que evoluciona constantemente y que involucra a todos los miembros de la sociedad. Considero que es un proceso por el cual la desigualdad social se erosiona y a través del cual los diferentes grupos de interés pueden resolver sus diferencias mediante el diálogo pacífico y el compromiso. Es importante preguntarnos: A parte de las elecciones, ¿qué podemos hacer? Y, antes de las elecciones, ¿qué podemos hacer para cultivar el espíritu democrático?

En este breve artículo, intentaré dar respuesta a estas preguntas, enfocándome específicamente en el trabajo del China Labour Bulletin (CLB) como parte de una lucha más amplia por la democracia y los derechos humanos en China. CLB comenzó en 1994 como un boletín de noticias que informaba y daba visibilidad a los incidentes por violaciones de derechos laborales en China. Pero en 2002, en el CLB decidimos que no sólo reportaríamos las noticias, sino que nos involucraríamos activamente. Establecimos un programa de asistencia legal que permitiría a los trabajadores y trabajadoras buscar reparación por las violaciones de derechos, a través de un proceso legal y judicial. De hecho, muchos de los casos que traté en mi programa de radio, en algún momento se transformaron en nuestros casos legales. Sin embargo, inmediatamente, nos encontramos ante un embarazoso problema ideológico y político. Brindar asistencia legal a los trabajadores podía reducir el enojo hacia la causa última de tales violaciones de derechos: el Partido Comunista. Aún si el trabajador no tenía éxito, el proceso podía llevar a ver legitimidad en un sistema no democrático y por consiguiente reforzar, sin querer, al régimen comunista. Podría decirse que trabajar dentro del sistema de este modo, es un poco como fingir criticarlos, cuando en realidad se los apoya.

A pesar de todos los desafíos involucrados en la prestación de asistencia legal para los trabajadores que lo necesitan, resolvimos continuar basándonos en la lógica de que fortalecer los estándares legales existentes era de por sí, un progreso sustancial. Además, sin importar si las acciones legales son o no exitosas, las mismas pueden ayudar a destacar importantes temas legales y estimular el debate sobre la reforma legal. Gradualmente, más y más trabajadores van a conocer la legislación y a utilizarla para buscar reparaciones. Por lo tanto, esto llevará a fortalecer la autoconfianza de otros trabajadores que busquen defender sus derechos. Dicho de otra forma, incluso si tiene un impacto limitado en la promoción de la democracia, la prestación de asistencia jurídica a los trabajadores puede al menos promover el Estado de Derecho y crear condiciones para el cambio.

En cuanto a las enfermedades laborales, por ejemplo, solía suceder que para que los trabajadores pudieran obtener un diagnóstico oficial de la mortal enfermedad pulmonar neumoconiosis, su empleador tenía que emitir un certificado diciendo que estaba empleado en un ambiente con mucho polvo. Incluso si un hospital diagnosticaba la enfermedad, la clínica de salud ocupacional no firmaba el diagnóstico sin un certificado del empleador. Para empeorar las cosas, la gran mayoría de los trabajadores con neumoconiosis eran mineros y trabajadores de la construcción que nunca habían tenido un contrato de trabajo y que generalmente eran despedidos luego de contraer la enfermedad, haciendo muy difícil probar que existía una relación laboral. Por supuesto, sería muy fácil culpar de todos los problemas al Partido Comunista. En cambio, en 2008 comenzamos a ayudar a los trabajadores con neumoconiosis, a los que las clínicas ocupacionales les habían denegado el diagnóstico, para demandar a su empleador tanto ante el tribunal civil como penal, demandar a las autoridades locales por omisión culposa, y demandar a las clínicas y al empleador por conspiración para cometer fraude. Los tribunales rechazaron la mayoría de estos casos y de aquellos que fueron aceptados, la gran mayoría fracasaron. Sin embargo, nunca desistimos y hasta ahora hemos presentado decenas de demandas de casos relacionados con la neumoconiosis en 13 provincias de toda China.

Puesto que estos casos de neumoconiosis se centraban puramente en temas legales y económicos, los medios de comunicación de China podían involucrarse y difundirlos ampliamente. La cobertura mediática generó mucho debate público sobre quién debería responsabilizarse por los trabajadores que contraen enfermedades ocupacionales, y este debate público ayudó a presionar aún más al gobierno para que cambie la legislación. Finalmente, en 2011, el Ministerio de Salud modificó su Reglamento para el Diagnóstico de Enfermedades Ocupacionales y eliminó la necesidad de que los trabajadores consigan un certificado de su empleador, en el que dijera que estaban empleados en un ambiente con mucho polvo, así como dejó de ser necesario presentar pruebas de la relación laboral. En algunas provincias, el gobierno local incluso dio un paso más al cubrir los gastos médicos de los trabajadores y al pagarles subsidios. A pesar de que todos estos cambios no son nada en comparación con los derechos que deberían gozar los trabajadores, sirven para ilustrar cómo los casos individuales, se ganen o se pierdan, pueden presionar al gobierno.

Además, estos casos de neumoconiosis han ayudado también al desarrollo de la sociedad civil en China. “Love save Pneumoconiosis”, una organización de voluntarios que fue creada por un reconocido periodista hace algunos años, ha crecido rápidamente y ahora actúa como plataforma para la concientización y activismo del público general en toda China. Eso ha ayudado a expandir las fronteras de tales organizaciones de la sociedad civil, superando la simple caridad. Se han establecido varios centros en toda China y se ha desarrollado una red de alcance nacional que brinda ayuda práctica a quienes lo necesitan, y presionan al gobierno central en Beijin por un cambio.

Sin embargo, a pesar del éxito que hemos tenido en obtener indemnizaciones para los trabajadores y los cambios en la legislación, era obvio desde el inicio que había demasiadas violaciones a los derechos laborales como para que una sola organización se encargara de todo. Entonces, ¿qué podíamos hacer? Nuevamente, decidimos no tomar la solución fácil y culpar al Partido de todo. En cambio, buscamos activamente remedios prácticos sobre el terreno; ¿Cómo prevenir las violaciones de los derechos ante todo? ¿Cómo salvar vidas? ¿Cómo ahorrar recursos judiciales y cómo desarrollar soluciones sistémicas y de largo plazo?

02

Algo que he aprendido después de dos décadas de trabajo con el movimiento de trabajadores en China, aunque en un semi-exilio en Hong Kong, es que hay solamente dos situaciones en las cuales tiene sentido resaltar los fracasos del gobierno: en una dictadura absoluta y en una democracia. Como veremos a través de los ejemplos que siguen, China se encuentra en algún lugar entre esos dos puntos. Es un régimen autoritario, pero también está sujeto a la presión pública. Y es por eso, que es importante continuar siendo positivos y trabajar por soluciones viables.

En 2005, más o menos en el mismo momento que la Organización Mundial del Comercio realizaba su reunión en Hong Kong, CLB realizó su propio seminario en el cual anunciábamos un nuevo programa, que tenía el potencial de cortar de raíz todas las violaciones de los derechos laborales. La pieza clave de ese programa era la promoción del sistema de negociación colectiva en las fábricas chinas. Aún recuerdo de aquella reunión, las miradas incrédulas y los deseos de “buena suerte” de mis amigos de los grupos de derechos laborales y de los sindicatos. En aquel entonces, nadie veía la posibilidad de establecer un sistema de negociación colectiva bajo el régimen del Partido Comunista chino que niega a los trabajadores el derecho a la libertad de asociación, y mi pensamiento salvaje me costó un gran número de amigos del movimiento obrero internacional; amigos que me habían apoyado mucho desde 1989 y cuya amistad yo valoraba mucho.

Comprendí claramente por qué ellos eran tan escépticos. En aquel momento, el régimen comunista, estaba asustado por el desarrollo de un movimiento contra el gobierno como muestra de Solidaridad con Polonia, ya que estaba sentenciando constantemente a los líderes de los trabajadores a largos periodos de prisión. Pero me parecía que la única forma de evitar que más trabajadores activistas y que quienes lideraban las huelgas fueran enviados a la cárcel, era establecer un mecanismo que pudiera resolver las disputas entre los trabajadores y la patronal de forma pacífica y que al mismo tiempo mantuviera al gobierno por fuera. Los trabajadores en huelga que fueron arrestados por el régimen comunista a inicios de los 2000, no estaban pidiendo un cambio político. Ellos sólo estaban pidiendo la resolución de sus reivindicaciones económicas. Esos reclamos estaban relacionados a temas fundamentales para la subsistencia, como tener suficiente comida en la mesa para sus familias y como tal no podrían nunca ser erradicados por la represión política. Además, mientras que la economía china se iba liberalizando y desarrollando y se fue integrando más firmemente en la economía global, los temas de derechos laborales se hicieron menos problemáticos para el gobierno. Evaluamos que la represión de los derechos laborales por parte del gobierno no podría durar, y que se abriría una nueva oportunidad para el movimiento de trabajadores, si tomábamos la iniciativa de despolitizar los temas laborales. En otras palabras, en esa importante coyuntura, donde el Partido comenzaba a darse cuenta que su posición anterior sobre el movimiento de los trabajadores estaba mal orientada, ¿deberíamos continuar resaltando la naturaleza política de los derechos laborales o deberíamos enfocarnos en temas económicos básicos sobre cómo asegurar que los trabajadores tengan una redistribución justa de la riqueza que ayudan a crear?

Sin embargo, en 2005, esta idea era absolutamente incorrecta políticamente. Las personas podrían señalarnos y decir que el Partido Comunista Chino le había lavado el cerebro al CLB, o incluso que: ¡el CLB estaba vendiendo a los trabajadores y socavando el movimiento obrero chino! Desde cualquier punto de vista, parecía que nuestro nuevo enfoque era un suicidio político. De nuevo, entendí las acusaciones pero estaba seguro de la necesidad de un sistema de negociación colectiva conducida por las demandas fundamentales, nacidas en el lugar de trabajo. Después de todo, la negociación colectiva no es sólo buena para los trabajadores, beneficia también al empleador y al gobierno al crear un triple beneficio para las tres partes involucradas. A largo plazo, no importa si es en China o si es en el resto del mundo, en un régimen autocrático o en uno democrático, una relación saludable entre trabajadores y patronal es absolutamente necesaria y sólo puede sostenerse con una base de igualdad y de respeto mutuo. Sin importar las consecuencias para CLB, nos mantuvimos en nuestras creencias y nunca nos rehuimos a dar explicaciones a líderes gubernamentales, políticos, sindicalistas, activistas por los derechos laborales, académicos y periodistas. Últimamente, la negociación colectiva se ha discutido ampliamente y ha sido incluso promovida como una posible solución “win-win-win”, donde las tres partes salen ganando, para los problemas inherentes a las relaciones laborales en China.

Posteriormente, en mayo del 2010, no mucho antes de la primavera árabe, trabajadores de toda China le mostraron al mundo que estaban preparados para el cambio. Comenzaron en una fábrica de auto-partes de Honda en Guangdond, donde cientos de trabajadores entraron en huelga para exigir un aumento salarial (MITCHELL; SOBLE; 2010). A pesar de que los trabajadores tuvieron éxito y sus demandas fueron básicamente atendidas, la disputa fue de hecho resuelta por intelectuales y figuras públicas que fueron traídas desde el exterior, más que por los propios trabajadores. Es decir, aunque la huelga fue iniciada por los trabajadores, fue resuelta por personas con un “status social más alto”. Las personas pueden preguntarse, ¿por qué el gobierno no desplegó simplemente a la policía para romper la huelga, más que enviar a estas personalidades a negociar un acuerdo? No lo sé, y no quiero especular sobre el por qué. Todo lo que sé es que el gobierno así lo hizo y pareció funcionar. En el CLB, lo vimos como un momento histórico y como una oportunidad para avanzar. Estaba claro que no sólo los trabajadores estaban preparados para avanzar hacia el cambio, sino que el gobierno también.

Al año siguiente hubo otro desarrollo importante. Cientos de trabajadores de una fábrica de Citizen Watch en Shenzhen (THE DEVELOPMENT…, 2012) entraron en huelga y en esa oportunidad, ellos eligieron democráticamente a sus propios representantes, que participaron en la negociación colectiva con la patronal, y negociaron exitosamente su propio acuerdo. Los trabajadores tenían un reclamo de larga data relativo al impago de horas extra entre 2005 y 2010. Durante ese período, la administración no incluyó la pausa diaria de 40 minutos de los trabajadores como parte de su horario normal de trabajo, y se negó a pagar horas extras hasta que los trabajadores cumplieran los 40 minutos “perdidos”. La huelga no pudo resolver este tema, entonces los trabajadores contrataron a un estudio de abogados local especializado en negociación colectiva, para que trabajara con ellos y los ayudara a negociar un acuerdo con la patronal. Luego de una semana de negociaciones cara a cara, el 17 de noviembre de 2011, los trabajadores aceptaron la oferta de la gerencia de pagarles el 70% de las horas extras debidas. En ese momento, una de las preguntas más comunes que se hacía en la cobertura de prensa era: “¿Dónde está el sindicato?”.

Otra vez podríamos habernos enfocado en el hecho de que fue el Partido Comunista quien creó las condiciones que permitieron que Citizen explotara a los trabajadores, y los engañara en cuanto a sus horas extras. No habría riesgo político para nosotros si asumiéramos este enfoque – condenar tanto a los capitalistas como a los comunistas – pero asumimos el enfoque políticamente incorrecto de trabajar dentro del sistema para encontrar una solución. Después de todo, estos abusos de parte de las corporaciones transnacionales suceden en todo el mundo, tanto en democracias como en autocracias. El sistema político no es el único tema, el tema inmediato en el caso chino es encontrar una solución a los problemas reales en el terreno, incluso si se debe dejar la política de lado por un momento, para sólo enfocarse en la economía del día a día.

La mala noticia es que justo después del acuerdo de negociación colectiva en Citizen, los representantes de los trabajadores fueron despedidos, entonces podría pensarse que no sirvió de nada. Para nosotros, todo esto resaltó la cuestión que enfrenta todo movimiento de trabajadores, es decir, cómo proteger a los líderes de los trabajadore, y mantener vivo el impulso de un diálogo saludable. Por tanto, la lucha continúa. En los casos más recientes en Shenzhen (SHENZHEN…,2014) y Guangzhou (WORKERS’…,2014), tenemos hoy una situación en la que varios trabajadores han sido procesados por las autoridades por sus acciones de protesta. Y reiteradamente, esto puede ser visto como otro ejemplo de la represión gubernamental, pero si se observa el apoyo que estos trabajadores, han recibido de sus compañeros y de los grupos de derechos humanos en Guangdond, se puede ver que los trabajadores están hoy preparados para levantarse y presionar por un fuerte y vibrante movimiento de trabajadores en China.

En chino, la palabra “crisis” (??) se compone de dos caracteres, “peligro” y “oportunidad”. El saber ancestral enfatiza que hay dos lados para cada cosa. En cualquier situación puedes enfocarte en el lado oscuro o en el lado claro. Nosotros en CLB siempre intentamos ver lo positivo, y aprovechar las oportunidades cuando ellas se presentan. Como se dijo anteriormente, la huelga en Citizen y la negociación colectiva que la siguió generaron una pregunta importante: ¿Dónde está el sindicato? Todo el mundo en China sabe que el sindicato está controlado por el partido y protegido por el mismo. Los líderes de la Federación Nacional de Sindicatos de China se asientan en altas esferas, lejanas del común de los trabajadores. Pero después del caso de Citizen, la federación sindical local de Shenzhen no pudo soportar más la presión y a mediados de 2012, decidieron mostrar que realmente estaban del lado de los trabajadores y las trabajadoras. Entonces, se involucraron en una huelga en la fábrica de electrónica de la empresa japonesa Ohms en la ciudad y luego organizaron una elección democrática en el sindicato de la fábrica (RAMZY, 2012). El presidente de la federación sindical declaró públicamente que el sindicato es una organización de los trabajadores y que debería ser elegido por los propios trabajadores. Esta proclama relacionó temas relativos a huelgas, negociación colectiva, y el rol de los sindicatos, de tal forma que hoy las huelgas no son más un tabú para el sindicato oficial, y cada vez más trabajadores están pidiendo elecciones democráticas en el sindicato.

Es importante señalar que tal declaración no vino de un disidente como yo. Vino del líder de un sindicato oficial. Y sí importa. Le da al sindicato oficial la posibilidad de hacer algo bueno por los trabajadores, a la vez que el resultado de dicha acción es buena también para los patrones y para el gobierno. Además de apoyar al sindicato cuando es necesario, también hemos apoyado al gobierno, como cuando publicamos un anuncio de media página (CHINA…, 2010) en un importante periódico de Hong Kong llamado “Apoyo a los esfuerzos de Guangdong para establecer un sistema de negociación salarial colectiva: una conquista para los trabajadores y los empleadores y gobierno”. El anuncio fue una respuesta a los intentos de parte del empresariado de Hong Kong de hacer fracasar una ley de la legislatura de Guangdond, que le daría a trabajadores y patronal, la posibilidad de negociar salarios y condiciones de trabajo sobre una base de igualdad y respeto mutuo. Entonces sí, nosotros apoyamos abiertamente la legislación propuesta por el gobierno de Guangdond, controlado por el Partido Comunista, porque en este caso la búsqueda de un cambio legislativo beneficiaría a todos las partes interesadas, y nuevamente, porque al hacerlo nos ayudaría a enfocarnos en resolver los problemas laborales en el lugar de trabajo, más que en las políticas del partido.

03

Durante la década pasada, las estrategias del CLB han cambiado en su respuesta y en consonancia con el panorama cambiante de las relaciones laborales en China. No seguimos ninguna agenda política, observamos lo que estaba pasando en los territorios y actuamos en sintonía, aprovechando las oportunidades como y cuando aparecían, identificando el camino a seguir y manteniéndonos en ese camino. Al mirar atrás, fuimos lo suficientemente afortunados para apretar el botón correcto en el momento indicado antes de que la oportunidad de hacerlo se desvaneciera. Mirando hacia el futuro, estoy seguro de que muchas más personas estarán en desacuerdo conmigo, pero confío en que habrá más oportunidades como esta. En el camino que tenemos por delante, puedo ver al Partido Comunista chino transformarse en un partido socialdemócrata más amplio cuyos valores social-democráticos serán predominantes. En otras palabras, China se convertirá en la versión del mundo en desarrollo de los países nórdicos de Europa.

¿Por qué pienso que esto puede suceder? En la última década aproximadamente, vimos el crecimiento abrumador del movimiento de trabajadores en China. Los trabajadores se han sacudido su manto de víctimas y han emergido como una fuerza colectiva fuerte, determinada y cada vez más activa. También hemos visto cómo el Partido Comunista se fue alejando del afán ciego del crecimiento económico para enfocarse mucho más en la resolución de los temas básicos de subsistencia, subiendo los ingresos y respondiendo a la desigualdad social como una forma de fortalecer su propia legitimidad política. En el futuro, para poder alcanzar mejor estas metas, creo que el Partido va a tener que generar finalmente una alianza con el movimiento de trabajadores. Para muchos, esta es una sugerencia indignante. Algunos se preguntarán cómo puedo siquiera animarme a sugerir esto. Bueno, si es necesario, si tal alianza puede facilitar la transición pacífica hacia un régimen mejor y hacia un país mejor, ¿por qué no decirlo? y aún más importante, ¿por qué no hacerlo?

No se trata de si los oficiales del Partido son buena gente o no. Es que simplemente creo que es de interés del Partido formar una alianza con el movimiento de los trabajadores. Y hay señales de que los nuevos líderes del Partido y del gobierno también lo reconocen. Como lo han evidenciado en las recientes declaraciones políticas, (CHINA’S OFFICIAL…,2013) una de sus principales prioridades es mejorar el nivel de vida de los trabajadores y además es responsabilidad de los sindicatos que esto suceda. Es difícil ver por qué habría ningún conflicto entre los trabajadores y el Partido en este tema, ya sea en el corto o largo plazo. Un sindicato fuerte liderado por los trabajadores que pueda negociar mejores salarios y condiciones de trabajo, en el lugar de trabajo, es obviamente bueno para el Partido puesto que contribuye a sus metas declaradas. Aún más, los trabajadores necesitan un músculo político o respaldo para garantizar que sus intereses estén protegidos y promovidos por el gobierno. Si se reflexiona, el lenguaje básico del Partido y de los trabajadores es el mismo, sólo son las vencidas anteojeras políticas que nos impiden verlo.

A largo plazo, una alianza entre el movimiento de trabajadores y el Partido ayudará a mejorar el nivel de vida y a promover la justicia social. También permitirá que el Partido se transforme a sí mismo, pasando de una institución autoritaria, altamente centralizada a un partido socialdemócrata más amplio que tolera y aprecia el desarrollo de la democracia de base y de la sociedad civil. Creo que es inevitable que el Partido Comunista, en determinado momento, se divida en dos campos, por un lado quienes creen en la ley de la selva y por otro, quienes creen en la democracia social. Así, la única forma de que prevalezca el posicionamiento socialdemócrata es si se alía con los trabajadores. Puede parecer que esto es fantasioso, pero si se observan los valores de la cultura tradicional china que asume la importancia de la equidad social, se verá que pueden alinearse con los ideales de la democracia social. Estos valores han emergido en movimientos políticos a lo largo de la historia de China, pero lamentablemente, siempre fueron derrotados y corrompidos por revoluciones violentas. Sin embargo, la situación es hoy diferente. La Guerra Fría terminó hace un cuarto de siglo y el mundo ya no está más dividido en dos campos políticos diferentes. Por el contrario, está hoy íntimamente conectado a través del comercio y de los intereses económicos compartidos. El discurso híper politizado y partidario de la Guerra Fría tiene hoy poca relevancia. Creo que el Partido Comunista chino también reconoce esto y deberá prepararse para abrazar los valores socialdemócratas, no porque sea políticamente correcto, sino porque es de su propio interés hacerlo. Permitir que los cientos de millones de trabajadores chinos compartan los frutos de 35 años de desarrollo económico es bueno para China y es bueno para el partido. El escenario alternativo, donde la represión política sea la norma, donde reine la ley del más fuerte, es mejor no pensarlo. Sería una catástrofe, no sólo para China, sino para el mundo entero si la segunda potencia económica se convierte en otra Rusia. Nadie sabe con certeza cómo se desarrollará el proceso democrático en China, pero una cosa es cierta: el proceso ya está en marcha y no tenemos otra opción que involucrarnos.

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Referencias

Bibliografía y otras fuentes

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MITCHELL, Tom; SOBLE, Jonathan. 2010. Honda 24% pay offer fails to appease workers. The Financial Times. 1 June. Disponible en: http://www.ft.com/intl/ cms/s/0/4e840b74-6d28-11df-921a-00144feab49a.html#axzz3D3yAOQyB. Visitado en: sept. 2014.

RAMZY, Austin. 2012. A Labor Strike in Southern China Offers Hope for a More Democratic Future. Time. July 08. Disponible en: http://world.time.com/2012/07/08/a-labor-strike-in-southern-china-offers-hope-for-a-more-democratic-future/. Visitado en: sept. 2014.

SHENZHEN authorities drop charges against labour activist Wu Guijun. 2014. China Labour Bulletin. 9 June. Disponible en: http://www.clb.org.hk/en/content/shenzhen-authorities-drop-charges-against-labour-activist-wu-guijun. Visitado en: sept. 2014.

THE DEVELOPMENT of collective bargaining in China – two case studies. 2012. China Labour Bulletin. 26 January. Disponible en: http://www.clb.org.hk/en/content/development-collective-bargaining-china-%E2%80%93-two-case-studies. Visitado en: sept. 2014.

WORKERS’ leader vows to fight on after release from nine months’ detention. 2014. China Labour Bulletin. 19 May. Disponible en: http://www.clb.org.hk/en/content/workers%E2%80%99-leader-vows-fight-after-release-nine-months%E2%80%99-detention. Visitado en: sept. 2014.

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Han Dongfang

Han Dongfang es fundador y director de China Labour Bulletin (CLB), una organización que persigue la defensa y promoción de los derechos de los trabajadores en China. Por más de dos décadas, ha sido uno de los principales defensores de los derechos laborales en China, comenzando por su apoyo para la formación del primer sindicato independiente de China, durante las protestas de la plaza de Tiananmen en 1989. Han Dongfang conduce y dirige el desarrollo general de CLB.

Original en inglés. Traducido por Maité Llanos.

Recibido en marzo de 2014.