Voces Voces

Entrevista con Mary Lawlor y Andrew Anderson

Mary Lawlor y Andrew Anderson

“El papel de las organizaciones internacionales debe ser apoya los defensores locales”

+ ARTICLES
0

Como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, Front Line Defenders es una organización internacional basada en el Norte Global que trabaja en la defensa de los derechos humanos de personas de todo el mundo. Sin embargo, a diferencia de otras grandes ONG de derechos humanos, el trabajo principal de Front Line no es documentar o exponer las violaciones de derechos humanos en si mismas, sino ofrecer apoyo práctico para los defensores de derechos humanos en riesgo que trabajan a nivel local y nacional. Como lo expresa el director adjunto de Front Line, Andrew Anderson, la posición de la organización no es sólo práctica, sino también filosófica. Para Front Line, los defensores de derechos humanos que trabajan local y nacionalmente son los que de hecho provocan los cambios. “Son los propios defensores de derechos humanos quiénes mejor saben lo que necesitan. También son los que mejor conocen la situación a la que se enfrentan y la situación sobre el terreno que están tratando de aliviar. ¿Así que por qué ibas a entrometerte sin ser invitado, en lugar de simplemente ofrecerles tu apoyo para que puedan hacer su trabajo?” se pregunta Mary Lawlor, la directora de la organización, en una entrevista que concedió a Conectas en junio de 2014.

Ex directora de la sección irlandesa de Amnistía Internacional, Mary Lawlor creó Front Line Defenders (Fundación Internacional para la protección de los defensores de derechos humanos) en Dublín en 2001 para “literalmente intentar proteger a los defensores para que pudiesen hacer su trabajo sin ser perseguidos”. Tomó la decisión de fundar la organización después de atender una cumbre sobre defensores de derechos humanos y darse cuenta de que no había ninguna organización dedicada específicamente a proteger a los defensores de derechos humanos en riesgo. “Estaba interesada sobre todo no en los defensores de derechos humanos que estaban trabajando en derechos humanos sin correr ningún riesgo, sino en aquellas personas extraordinarias que tienen ese tipo de coraje especial para trabajar con gran riesgo, para mejorar las vidas de otras personas,” dice Mary. “No había nobles ideales por detrás. Se trataba de cómo aportar apoyo práctico, las veinticuatro horas, a los defensores de derechos humanos cuando más lo necesitan.”

El trabajo de Front Line Defenders consiste en apoyar a los defensores de derechos humanos en riesgo ateniendo lo que ellos dicen necesitar para mejorar su seguridad y su capacidad para hacer su trabajo. La organización, que tiene una línea telefónica de emergencia abierta las 24 horas para defensores de derechos humanos disponible en árabe, inglés, francés, español y ruso, ofrece apoyo económico para medidas urgentes de seguridad, reubicación temporal, asesoramiento médico y psicosocial, y otros servicios que los defensores puedan necesitar. Front Line también lleva a cabo incidencia política internacional y ofrece oportunidades de creación de redes y de formación para los defensores de derechos humanos.

En esta entrevista, Anderson y Lawlor hablan del origen de Front Line Defenders, la tensión potencial entre grandes organizaciones internacionales y las “cada vez más sofisticadas” e influyentes organizaciones locales, así como de la dificultad de medir los impactos en el campo de los derechos humanos.

• • •
01

Conectas Derechos Humanos • Durante la apertura de la última plataforma de Dublín en 2013, dijiste que el papel principal de las organizaciones del Norte es ofrecer apoyo al trabajo de los defensores trabajando sobre el terreno, no intentar establecer su propia agenda, sino sólo apoyar su trabajo. ¿Puedes hablar un poco sobre cómo llegaste a esta conclusión, dado que provenías de una gran organización internacional como Amnistía, y también sobre lo que te motivó a hacer esta transición, dejando Amnistía para fundar Front Line?

Mary Lawlor • El motivo por el que fundé Front Line Defenders fue porque queríamos trabajar con defensores de derechos humanos en riesgo. Los defensores de derechos humanos en riesgo son, a nuestros ojos, las personas que ayudan a construir sociedades pacíficas y justas. Son agentes del cambio social. Aparte de esto, creo que son las personas más asombrosas que hay ahí fuera, son quienes están dispuestos a arriesgar su seguridad y, en muchos casos, sus vidas, no para sí mismos o sus familias, sino por los derechos de sus conciudadanos. Para mí, eso siempre ha sido un tipo de brújula muy motivadora e inspiradora.

Como has señalado, vine de una organización internacional grande, que tiene su propia manera de hacer las cosas. [Cuando trabajé en Amnistía], había obviamente un gran número de miembros por todo el mundo, e ICM (reuniones del consejo internacional) donde se debatía todo, pero el trabajo de la sección [irlandesa] era básicamente hacer que los miembros actúen contra las violaciones de derechos humanos de todo el mundo, dondequiera que estén ocurriendo, de acuerdo con las prioridades de Amnistía en ese momento, ya sea una cierta campaña o tema o algo parecido.

Con Front Line Defenders, simplemente queríamos que fuese más fácil y seguro para los defensores hacer su trabajo, apoyarlos de cualquier forma que pudiésemos, porque en ese momento, aunque habían organizaciones trabajando con los defensores de derechos humanos, ninguna estaba concentrando todos sus esfuerzos en los defensores de derechos humanos en riesgo, y en intentar descubrir a partir de ellos mismos qué creían necesitar para ayudarles a protegerse a sí mismos. Y ese ha sido siempre nuestro modus operandi.

Todo lo que hemos hecho en Front Line, desde que comenzamos, ha sido por petición de los defensores de derechos humanos. Es el defensor quién mejor sabe lo que él o ella necesitan. También son los que mejor conocen la situación a la que se enfrentan y la situación sobre el terreno que están tratando de aliviar. ¿Así que por qué ibas a intentar entrometerte sin ser invitado, en lugar de simplemente apoyarles para que hagan su trabajo?” Creímos que esa era nuestra tarea.

Conectas • Y personalmente, ¿cómo llegaste a la idea de Front Line, y cómo fue la decisión de dejar Amnistía después de tantos años, para hacer esto?

M.L. • Formé parte de Amnistía por mucho tiempo. Estuve en el consejo durante 14 años, y fui presidenta del consejo por cuatro años. Entonces salí, y un año después apliqué para ser directora y lo fui durante 12 años. Entonces, en 1998, tuvo lugar la Cumbre de París sobre Defensores de Derechos Humanos, que fue realizada como una iniciativa conjunta de Amnistía Internacional, FIDH (Federeación Internacional de Derechos Humanos), France Libertés – Fondation Danielle Mitterrand y ATD Quart Monde, a la que yo asistí. Estaba interesada sobre todo no en los defensores de derechos humanos que estaban trabajando en derechos humanos sin correr ningún riesgo, sino en aquellas personas extraordinarias que tienen ese tipo de coraje especial de trabajar con gran riesgo, para mejorar las vidas de otras personas. Así que de hecho fue allí donde apareció la idea por primera vez.

Y conocía a una persona rica, así que me aproximé a esta persona rica con la idea de intentar proteger a los defensores de derechos humanos en riesgo para que pudiesen hacer su legítimo trabajo. Conseguí 3 millones de euros de esta persona para crear Front Line. ¡Así que todo salió muy bien! Y después fui muy afortunada y recluté a Andrew Anderson de Amnistía. Él era Director de Campañas para el Secretariado Internacional, tenía muchísima experiencia, había estado muy involucrado en la Cumbre de París y conocía el tema de los defensores de derechos humanos muy bien. Y es un gran pensador estratégico, así que tuve mucha suerte cuando accedió a venir y trabajar con Front Line Defenders.

Conectas • ¿Pero crees que las grandes organizaciones internacionales todavía tienen un papel por desempeñar?

Andrew Anderson • Lo primero, como ha dicho Mary, es que las personas que hacen la contribución más significativa a la mejor realización de los derechos humanos en el mundo son las personas que trabajan a nivel local y nacional. Y el trabajo de Front Line es apoyar la seguridad y protección de estos defensores de derechos humanos trabajando a nivel local y nacional. Y eso es una cuestión práctica, pero también filosófica: creemos que ellos y ellas son las personas que realmente hacen la diferencia en el avance de los derechos humanos.

Por supuesto, históricamente, las ONG internacionales han hecho mucho trabajo y una gran contribución en términos de creación de normas internacionales y campañas sobre temas de derechos humanos en países de los que no salía ninguna información. El modelo tradicional de Amnistía Internacional y Human Rights Watch fue el de documentar y exponer las violaciones de derechos humanos en países de todo el mundo en los que las personas de esos países no podían hablar con seguridad sobre los mismos, ya sea en las dictaduras en Latinoamérica o en los antiguos países comunistas de Europa del Este o en otros regímenes.

Creo que su desafío ahora es que cada vez más organizaciones de derechos humanos en el Sur Global tienen espacio para expresarse sobre derechos humanos en sus países y también tienen mayor voluntad en representarse a sí mismas en organizaciones regionales e internacionales. Así que hay un solapamiento o una tensión potencial entre organizaciones de derechos humanos cada vez más sofisticadas trabajando a nivel local y nacional y las similares a Amnistía y Human Rights Watch y otras organizaciones internacionales de derechos humanos. Una de las respuestas a esto, por parte de Amnistía, ha sido adentrarse más en las diferentes regiones, para intentar trabajar junto con organizaciones de derechos humanos nacionales y a veces regionales. Se puede entender por qué se están moviendo en esa dirección. Pero, parecen haber desafíos con respecto a la cooperación entre estas organizaciones, en relación al espacio de financiación, atención de los medios, representatividad y otras cuestiones.

Aún así, no me gustaría decir que lo que hace X está mal o que lo que hace Y está bien. Pienso que las organizaciones internacionales de derechos humanos tienen un papel que desempeñar, pero creo que deberían tener cuidado sobre su interacción y su responsabilidad con los y las activistas de derechos humanos que trabajan a nivel local y nacional.

02

Conectas • ¿Cómo decides en que regiones concentrar tu trabajo? ¿Tienes una cuota para temas o regiones? ¿Cómo funciona? ¿Y cómo incorporas las peticiones de los defensores mismos en tus programas?

M.L. • Tenemos un alcance global, eso es a lo que aspiramos. Obviamente tenemos documentos estratégicos regionales de las diferentes regiones, en los que intentamos identificar cuáles son las tendencias, cuáles son los riesgos a los que se enfrentan los defensores de derechos humanos, etc. Pero si nos viene un defensor de derechos humanos pidiendo apoyo, le escuchamos. No decimos, “Bueno, tú estas fuera de nuestra región o país o de cualquier serie de países que nosotros priorizamos.” Intentamos construir experticia sobre los países cuando estos se vuelven más opresivos, pero no tenemos un país o un conjunto de países o una región geográfica en la que nos estemos enfocando.

El programa que se ha ido desarrollando con el tiempo ha sido uno en el que intentamos hacer nosotros/as mismos la investigación sobre quiénes son los defensores de derechos humanos en riesgo, dónde están localizados, a qué riesgos se enfrentan, especialmente grupos marginados como mujeres, LGBTI, pueblos indígenas, y quienes trabajan por los derechos económicos, sociales y culturales, además de los civiles y políticos. Este es el marco general.

Y así, la primera cosa que hacemos es ofrecer subvenciones a los defensores de derechos humanos en riesgo que necesitan tomar medidas de seguridad. Puede ser cualquier cosa: asistencia legal para luchar contra una falsa demanda legal, o acusación de difamación, asistencia médica si alguien ha sido herido, escoltas desarmados, dinero para comprar Circuitos Cerrados de Televisión (CCTVs) o muros para hacer más segura una oficina o una casa o teléfonos móviles u ordenadores portátiles para que las personas puedan comunicarse. A menudo pagamos por asesoramiento psicosocial porque el estrés es absolutamente terrible, sobre todo para mujeres defensoras de derechos humanos enfrentándose a temas como la violencia sexual y situaciones similares.

La segunda es advocacy. Intentamos hacer mucha advocacy en las Naciones Unidas (ONU). Se realizó una encuesta evaluadora independiente con los defensores de derechos humanos a los que habíamos asistido en 52 países y la advocacy internacional estaba muy arriba en su lista de prioridades. A los defensores les gusta que sus casos sean apelados. Apelamos todos los casos ante el Relator Especial de ONU para defensores de derechos humanos. Tenemos un auxiliar en la oficina del Relator Especial de ONU para defensores de derechos humanos hace años. El auxiliar viene con nosotros tres meses para ser entrenado y después va a la oficina del relator especial de ONU durante seis meses, para finalmente volver con nosotros. El programa nos ha permitido ampliar la capacidad de asumir más casos. También tenemos otra pasantía continua en la oficina del Relator Especial para Defensores de Derechos Humanos en la Comisión Africana, así que todos los casos de África van también a la Comisión Africana. Después de haber hecho lobby con éxito la Presidencia Irlandesa de la UE por las Directrices de la Unión Europea sobre Defensores de Derechos Humanos, y haber escrito el borrador del documento de consulta, establecimos una oficina para la Unión Europea para supervisar su implementación.

La tercera es la formación, que de nuevo, vino a petición de los defensores y las defensoras. [Ofrecemos tres tipos de formación.] La primera es sobre seguridad personal y evaluación de riesgos. El modelo es formar a las personas de cada región para que después vayan y formen a sus colegas y a otros en la región. También tenemos formadores sobre seguridad digital en las regiones que trabajan en inglés, francés, español, chino, ruso y portugués, y ahora nos estamos moviendo a un segundo nivel en el que contratamos a consultores de seguridad digital que pueden realizar más asesoramientos individualizados con grupos de forma continua. También ofrecemos formación sobre las directrices de la UE dos veces al año, reuniendo a diplomáticos y defensores de derechos humanos. Tienen sesiones separadas y después se juntan y discuten sobre cuáles son las posibilidades y los límites que pueden esperar los defensores, y qué están dispuestos a hacer los diplomático. Es una manera de que también se conozcan unos a otros.

Después tenemos complementos, como los programas para-y-descansa para los defensores de derechos humanos que se sientan agotados, que hayan estado en grave peligro y necesiten parar un poco, o para personas que quieren mejorar o desarrollar una habilidad. Tenemos estos programas de becas para que vengan y adquieran algún tipo de habilidad, como aprender inglés, o simplemente tomarse un respiro de la constante presión a la que son sometidos. También tenemos un acuerdo con el gobierno irlandés para visados humanitarios temporales de hasta tres meses para personas que viven en peligro extremo y necesitan salir rápidamente por un tiempo. Y tenemos la Plataforma de Dublín cada dos años. El año pasado había 135 defensores y defensoras de más de 90 países. Vienen a aprender unos de los otros y a compartir experiencias, adquirir nuevas estrategias, tomarse un descanso y, esperemos, a divertirse un poco también. Y cada año damos un premio al defensor o defensora de derecho humanos que haya mostrado un coraje excepcional.

Así es como ha crecido el programa, basado en las peticiones de los defensores. Además, desde el comienzo, hemos invitado a dos defensores de cada región a un encuentro de dos días para incorporar información a nuestro plan estratégico. Esta información, sumada a la que obtenemos en las formaciones y a través de la Plataforma, se vuelve parte integrante de nuestro próximo plan estratégico.

Conectas • ¿Podrías dar un ejemplo de ese tipo de información recibida de los defensores derechos humanos incorporada en su plan estratégico?

M.L. • En nuestro último plan estratégico, que fue el de 2011-2014, el gran tema que escogimos por petición de los defensores fue visibilidad, reconocimiento y credibilidad. Así que contratamos a alguien que es muy bueno con el video y creó un canal en YouTube con entrevistas a defensores de derechos humanos. Otra cosa que hicimos fue crear una página web para cada defensor con el que interactuamos, que contiene su biografía y un breve resumen de quién es y qué está haciendo y, si lo tenemos, una entrevista o algún metraje de video. Obviamente, siempre con el permiso del defensor. También hacemos muchas campañas en la red, como sobre Sochi o el Mundial de Fútbol, éstas son nuevas formas de hacer públicos los casos de defensores de derechos humanos y unirlos a acontecimientos. Adicionalmente, hicimos anuncios de servicios públicos el año pasado en Colombia en colaboración con MOVICE, y eso funcionó bien, así que lo estamos haciendo otra vez este año en Honduras, y vamos a utilizar la televisión también. Se trata de hacer que se escuchen las voces de los defensores y defensoras de derechos humanos y hacer que hablen por sí mismos y proporcionarles visibilidad y reconocimiento, como una organización internacional. Eso, a su vez, nos dicen que les aporta credibilidad y legitimidad.

De nuevo, todo lo que hacemos es porque alguien nos lo ha pedido. Hace unos años, había todo este tema de las familias. Los defensores decían que no podíamos ignorar a sus familias, que teníamos que darles subvenciones para cubrir los gastos de subsistencia de sus familias si los defensores iban a la cárcel, o si había alguna gran tragedia y toda la familia necesitaba asesoramiento. Obviamente, no podemos acoger a las familias y simplemente pagarles indefinidamente sus gastos de subsistencia, pero sí proporcionamos subvenciones para ayuda familiar ahora, que antes no solíamos hacer. Esa es otra respuesta directa.

El programa evoluciona de un modo casi orgánico. Una cosa lleva a la otra. Cuando tenemos una cosa en su lugar, hay otra idea de un defensor o defensora o una profundización de una idea ya aceptada, e intentamos responder. Pero, por supuesto, todo depende de los recursos y del dinero.

03

Conectas • ¿Cuál es el principal modus operandi de su organización? ¿Si pudiese nombrar el ADN de su trabajo, qué nombre tendría?

M.L. • Creo que tiene sentido que las organizaciones intenten estar lo más cerca posible de las personas con las que trabajan. Nuestro ADN informal es que somos “rápidos, flexibles y furiosos”. El modelo que hemos desarrollado era literalmente intentar proteger a los defensores y a las defensoras para que pudiesen hacer su trabajo sin persecución. Esa fue la cuestión. No había ningún ideal noble por detrás. Se trataba de cómo proporcionar apoyo práctico, las veinticuatro horas del día para los defensores de derechos humanos cuando más lo necesitaban, cuando estaban en situación de riesgo. En ese momento había un pequeño vacío antes de que las organizaciones internacionales más grandes fueran capaces de entrar, y si alguien está en peligro, necesitan una respuesta inmediata.

La primera persona a quién ayudamos a trasladarse temporalmente era un hombre del Congo. Ayudamos a muchos defensores a trasladarse temporalmente. El año pasado ayudamos con más de cien traslados. En cualquier caso, el hombre del Congo había estado en la primera Plataforma de Dublín y había vuelto al Congo. Un día simplemente me llamó. En ese momento, sólo éramos dos en la oficina, este joven asistente administrativo y yo misma. Me dijo que las autoridades le estaban acechando y que tenía que salir. Había ido a la casa de un amigo pero pensó que iban a capturarlo donde estaba. Me preguntó qué podía hacer y yo, por supuesto, no tenía ni idea de que debía hacer. Estaba en Lubumbashi y yo ni siquiera sabía donde quedaba ese lugar, tuve que mirarlo en el mapa. Así que yo no sabía que hacer y esto resultó ser la mejor experiencia de aprendizaje en ese momento, porque le dije: “Habla con tus colegas e intenta descubrir cuál es tu mejor opción, cómo puedes salir, a dónde puedes ir, y te llamaré de vuelta en media hora.” Y le llamé después de media hora. Había hablado con uno de sus colegas en la organización y habían decidido que, si consiguiesen el dinero para alquilar un coche, conducirían a través de esta frontera poco conocida de noche. Así que habían encontrado una solución. Enviamos el dinero y lo recogieron, se fueron esa noche, cruzaron la frontera y todo salió bien. Y eso es lo que quiero decir con actuar en apoyo de los defensores y defensoras de los derechos humanos, pero ellos deciden que es lo que más les conviene.

Conectas • La última pregunta que me gustaría plantearte es: ¿cómo combinar los temas urgentes con los impactos a largo plazo? Front Line está más enfocada en los temas urgentes, pero también realizan algún trabajo de advocacy con los relatores de derechos humanos, y tenéis un auxiliar en ONU y demás. Así que, ¿cómo combinan estos dos tipos de trabajo y cómo miden el impacto?

A.A. • Eso es muy difícil. Mucha del advocacy que hacemos es sobre casos urgentes, así que en cierto modo está relacionado con las respuestas urgentes o apoyo reactivo a los defensores y las defensoras de derechos humanos en riesgo. Por tanto, los casos individuales que enviamos a la ONU o a la Comisión Africana o a la Comisión Interamericana o a cualquier otra son en gran medida trabajo reactivo. Pero, también hacemos un poco de lobby sobre temas más orientados a las políticas. Estuvimos involucrados en la promoción de la adopción por parte de la Unión Europea de las directrices sobre la protección de los defensores de derechos humanos en 2004, y tenemos una oficina de advocacy en Bruselas, que busca impulsar y presionar a la Unión Europea a que asuma las responsabilidades a las que se ha comprometido. Hemos estado impulsando una iniciativa similar en el contexto de la OSCE, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, para intentar fortalecer la prioridad y las medidas prácticas para la protección de defensores y de derechos humanos en la región de la OSCE. No hacemos mucho trabajo de este tipo en la región de América porque el sistema Interamericano ha sido establecido mejor en una etapa más temprana. En Asia, en este momento la mayoría de defensores de derechos humanos están un poco hartos con lo que está pasando con la ASEAN, pero inicialmente había algún interés en presionar a la ASEAN a estar más comprometida con el tema de los defensores de derechos humanos. Si eso volviese a la agenda de los defensores de derechos humanos sobre el terreno, entonces quizá buscaremos apoyarlo de alguna manera, pero consideraríamos que nuestro papel es apoyar a los defensores en la región, en vez de establecer una prioridad o una agenda al respecto.

No obstante, la mayor parte del advocacy que hacemos está enfocada en casos particulares, no tiene objetivos concretos a más largo plazo. ¿Cómo medimos eso? Es muy difícil. Hacemos nuestro propio seguimiento y monitoreo de lo que le ha ocurrido a la persona y a la organización, pero no estás midiendo realmente si lo que has hecho ha tenido un impacto, estás midiendo si, para el defensor o la defensora de derechos humanos involucrado, la situación ha mejorado. Y eso puede haber ocurrido por lo que han hecho los defensores de derechos humanos o puede ser porque alguna historia llegó a los medios, en vez de deberse a la actuación de Front Line Defenders. O puede ser totalmente producto del azar que hayan sido liberados o que la situación haya mejorado o lo que sea. Nosotros esperamos haber contribuido.

Incluso para una organización de derechos humanos local o nacional, sería muy difícil medir si una acción específica ha tenido un resultado específico, porque aquellos responsables de la opresión contra los defensores de derechos humanos no dan generalmente respuestas honestas sobre por qué han tomado decisiones concretas. Quiero decir, si tomamos por ejemplo la liberación de un número de personas en Rusia antes de las Olimpiadas en Sochi, hemos escuchado diferentes explicaciones. Algunos dijeron que era un ejercicio de relaciones públicas de Putin para intentar desviar la atención de su historial en derechos humanos allá. Otros dijeron que era porque Khodorkovsky tenía algunas conexiones financieras con algún otro, y que tenía que acceder a un acuerdo debido al cual no podía hablar de algunos temas. Te encuentras con diferentes personas diciendo cosas diferentes, y nunca puedes estar absolutamente seguro de por qué alguien ha hecho algo. Creo que probablemente la presión internacional de Greenpeace y de los casos de Pussy Riot tuvo algún impacto en el contexto de la liberación de las Olimpiadas pero no puedes estar totalmente seguro de si fue eso lo que lo causó, si había cuestiones nacionales o alguna otra cosa. Es un desafío. Cada vez más donantes quieren medir el impacto y piensan que los derechos humanos son como el desarrollo, y si haces un pozo para agua limpia y tienes un impacto beneficioso para cincuenta personas lo puedes medir. Pero no funciona realmente así.

Conectas • Sí, es muy difícil. Pero trabajar con temas urgentes es un poco más fácil que sólo con advocacy.

A.A. • Sí, y dicho esto, defensores de derechos humanos de 52 países respondieron a un cuestionario anónimo en nuestra evaluación independiente de 2013 donde dijeron que nuestro advocacy fue lo más importante, ligeramente más que nuestras subvenciones. La información más importante para nosotros es la de los mismos defensores de derechos humanos. Y muchas veces dicen que sienten que nuestro apoyo y el de otros ha hecho la diferencia. Un defensor de derechos humanos ha dicho que nunca puedes estar seguro de que el apoyo [que dimos nosotros] ha tenido un impacto en el gobierno, pero siempre ha tenido un impacto en el defensor de derechos humanos y en su familia, porque el acto mismo de la solidaridad tiene un impacto positivo.

https://sur.conectas.org/wp-content/uploads/2017/11/mary-lawlor.jpg

Mary Lawlor

Exdirectora de la oficina de Amnistía Internacional en Irlanda, Mary Lawlor es fundadora de Front Line Defenders (International Foundation for the Protection of Human Rights Defenders, en inglés). Mary Lawlor tiene una experiencia de cerca de 35 años en derechos humanos. Posee una licenciatura en Psicología y Filosofía y pos graduación en el método Montessori de Encino y Gestión de Personas.

Original en inglés. Traducido por Sebastián Porrúa Schiess.

Entrevista realizada en junio de 2014 por Maria Brant (Conectas Derechos Humanos).

https://sur.conectas.org/wp-content/uploads/2017/11/andrew-anderson.jpg

Andrew Anderson

Andrew Anderson es Director adjunto de Front Line Defenders, y anteriormente se desempeñó como Director del Programa para África y Director del Programa de Campañas y respuesta en crisis de la Secretaría Internacional de Amnistía Internacional. Integra el Consejo de Tactical Technology y la Suda Social Development Organization (Reino Unido). 

Original en inglés. Traducido por Sebastián Porrúa Schiess.

Entrevista realizada en junio de 2014 por Maria Brant (Conectas Derechos Humanos).