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«Cada voz cuenta»

Kasha Jacqueline Nabagesera

Entrevista con Kasha Nabagesera Jacqueline, la activista lesbiana más destacada de Uganda

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En un país donde los homosexuales a menudo se tienen que esconder para proteger sus vidas, una activista de LGBTI necesita mucho coraje para ponerse el apodo de “Bombástica” (Bombastic en su original en inglés). En Uganda, el país de la activista Kasha Jacqueline Nabagesera, amar a alguien puede hacer que te maten. No obstante, la violación, persecución, encarcelamiento y muerte de innumerables homosexuales ugandeses no han impedido a la combativa activista fundar, y ponerle su propio nombre, a la primera revista escrita por la comunidad LGBTI que cuenta sus historias. En agosto de 2015, fue lanzada una convocatoria para envío de artículos para el segundo número de la revista.

La revista Bombastic, además de referirse al apodo de Kasha, también es una referencia a la canción popular en Uganda, “Mr. Lover Lover, Mr Bombastic!” del cantante jamaicano-americano Shaggy. El título de la publicación pone de manifiesto lo fundamental que han sido la comunicación y la cultura popular en la lucha contra el odio y el prejuicio en Uganda. Kasha fundó y fue presidenta durante diez años de FARUG (Freedom and Roam Uganda); la principal organización de derechos LGBTI de Uganda. Desde entonces ha combinado una lucha jurídica y política con una lucha cultural por el derecho de la comunidad LGBTI a existir y a expresarse públicamente. Con 35 años y nacida en Kampala, ha explicado que “cambiar la ley en Uganda sería un gran paso pero es más importante cambiar la mentalidad de la gente.”

Comenzando en la escuela, cuando algunos de sus amigos se suicidaron como consecuencia del acoso escolar, ha continuado luchando por los derechos LGBTI en el parlamento, en Naciones Unidas, la Unión Europea y la Comisión Africana. Se ha dedicado al mismo tiempo a desafiar activamente a la ley y a la cultura popular, con el objetivo de cambiar tanto las estructuras formales como el comportamiento cotidiano de la gente hacia los homosexuales en Uganda. Ya sea debatiendo en foros de alto nivel o fundando el primer bar LGBTI en el país, Kasha sabe que se necesita algo más que cabildeo político para cambiar la realidad sobre el terreno.

Si bien el bar LGBTI terminó cerrando, sería más preocupante que haya más derrotas en el ámbito legal. La Corte Constitucional anuló el proyecto de ley antihomosexual que fue aprobado en 2014 y que imponía penas de muerte por la “ofensa de la homosexualidad.” No obstante, el fallo no estaba basado en el fondo de la cuestión sino en razones procesales; los jueces entendieron que la ley era inválida por falta de quórum en el parlamento. El texto para un nuevo proyecto de ley, todavía no presentado formalmente, fue filtrado a los medios de comunicación en diciembre de 2014. Se considera que irá incluso más lejos que su predecesor puesto que incluye legislación contra las personas transexuales.

Estos contratiempos no han disuadido a Kasha. En una entrevista exclusiva con SUR 21, habló sobre la revista Bombastic, el bar, las leyes, la Marcha del Orgullo Gay y la lucha LGBTI en general en Uganda.

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Conectas Derechos Humanos • Kasha, la primera pregunta es sobre tus comienzos. ¿Puedes decirnos que te ha llevado a ser una de las activistas LGBTI más abiertamente críticas en Uganda, y, de hecho, del mundo?

Kasha Jacqueline Nabagesera • Que gentil su pregunta y su presentación. Cuando comencé el movimiento en Uganda era realmente muy joven, pero ya había sufrido mucho en la escuela. Ya era abiertamente gay en ese entonces. Así que cuando descubrí que era ilegal ser abiertamente gay según nuestro derecho consuetudinario decidí que tenía que provocar un cambio. La mayoría de mis amigos gay fue expulsa de la escuela, otros fueron repudiados por sus familias. Así que vi una oportunidad de expresarme públicamente en nombre de todos aquellos que no podían, porque no tenía nada que perder.

Conectas • Dijiste una vez que cambiar la ley en Uganda sería un gran paso pero que es más importante cambiar la mentalidad de la gente. ¿Por qué crees que es así?

K.J.N. • Cambiar la ley es un gran paso en la regulación del comportamiento de la gente pero no cambiará la mentalidad de todos, de aquellos que nos golpean, que nos agreden, que nos violan, que amenazan con quemar nuestras casas. Aunque se cambie la ley, estas personas todavía pueden tomarse la justicia por sus propias manos. Entonces lo que hay que tratar es de cambiar la mentalidad de la gente, en relación a cómo consideran la homosexualidad, para que dejen de pensar, por ejemplo, que los homosexuales están ahí para arrebatarles a sus hijos y que los homosexuales los van a infectar con enfermedades. Si podemos hacer que las personas dejen de pensar eso y vean a las personas LGBTI como humanos, como sus hermanos y hermanas, entonces se dará un paso muy grande.

«El movimiento es más fuerte»

Conectas • ¿Cuál ha sido el mayor desafío al que te has enfrentado durante los últimos años al promover el cambio cultural y de mentalidad en Uganda?

K.J.N.  El mayor desafío al que nos enfrentamos es no disponer de plataformas para crear conciencia. Los medios de comunicación están censurados para informar sobre cuestiones LGBTI de una manera positiva y sin prejuicios. La información es muy tendenciosa y es una de las mayores incitadoras de odio en la comunidad. Sin estas plataformas es difícil transmitir nuestro mensaje a la gente con la que vivimos, ofrecer información sobre salud a la gente y hacer saber al gobierno que nosotros también tenemos que ser incluidos en las políticas nacionales. Incluso quienes quieren ofrecernos plataformas a menudo temen ser considerados promotores de la homosexualidad. Así que es realmente un gran desafío.

Conectas • Y considerando tus mayores logros como activista, ¿de qué estás más orgullosa?

K.J.N.  Debo decir que estoy orgullosa de construir el movimiento porque ahora al menos hay más personas dispuestas a expresarse, dispuestas a compartir sus historias y no todo está recayendo en unas pocas personas como pasaba en el pasado. Así que el movimiento es más fuerte. Estoy preparada para afrontar nuevos desafíos por el mero hecho de que muchas personas están dispuestas a representar y expresarse públicamente, para mí es mi mayor logro, construir un movimiento y ver que incluso si yo no estoy aquí otras personas pueden continuar el movimiento.

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Conectas • Si tuvieses la oportunidad de explicarle a alguien que no supiese nada sobre los derechos LGBTI en Uganda, ¿cómo les explicarías la situación actual?

K.J.N.  En primer lugar, les diría que realmente hay gente LGBTI en Uganda. Muchos ugandeses piensan que aquí no hay personas gays. En el pasado nuestros líderes solían negar la existencia de homosexuales. No fuimos perseguidos hasta que los colonos británicos llegaron en 1886 y lo hicieron ilegal. Por este motivo, los homosexuales continúan siendo perseguidos y humillados. Ahora han llegado nuevos colonos de los Estados Unidos; los evangelistas estadunidenses. Han estado viniendo a Uganda desde comienzos de los 2000 y han introducido toda su homofobia en la política y religión ugandesa. Ahora, casi todos nuestros líderes atacan a la comunidad LGBTI con impunidad. Además, como ésta es la generación de la tecnología hay mucha información falsa que se está difundiendo por los medios sociales en las comunidades en Uganda. Si intentamos mandar un mensaje el mismo es considerado pornográfico o promotor de la homosexualidad. Por otro lado, y a modo de ejemplo, se mostró pornografía sadomasoquista extrema en la iglesia sin que hubiese represalias para aquellos que lo organizaron.

Conectas • ¿Cómo lograste fundar, construir y desarrollar Freedom and Roam Uganda (FARUG) en un clima tan hostil, teniendo en cuenta las dificultades de financiamiento, por ejemplo?

K.J.N. Cuando estaba comenzando mi organización con otras dos personas fui suspendida en las primeras dos semanas de la formación porque era demasiado crítica y radical, no quería que la organización fuese un mero grupo social. Esto creó muchos retos en las etapas iniciales de la organización porque las personas tuvieron miedo de ser descubiertas y quedar expuestas. Pero las convencí de que mi familia estaba ahí para ayudarnos. Mi madre fue un gran apoyo. Les dije que no iba a exponer a nadie, sólo necesitaba que me diesen su apoyo. También tuvimos desafíos en la comunicación de nuestro mensaje al mundo exterior. El internet acababa de ser introducida en Uganda, así que era bastante cara. Cuando nos presentamos a las organizaciones de derechos humanos aquí en Uganda muchas de ellas nos rechazaron porque no creían que los derechos de las personas LGBTI fuesen derechos humanos. También perdimos gente: la perdimos por violaciones, porque se suicidaron después de ser expuestas en sus escuelas. Los medios de comunicación colocaron espías en nuestra organización y lo expusieron todo al público. Además, el hecho de no ser una organización registrada también nos ha impedido acceder a donantes mayores.  Esos son los desafíos a los que nos hemos enfrentado.

«Decidimos celebrar nuestra primera Marcha del Orgullo Gay»

Conectas • ¿Ahora nos puedes contar por favor sobre tu participación en el establecimiento del primer bar gay de Uganda? Tuvo mucho que ver con lo que mencionaste sobre cambiar la mentalidad, ¿no es así?

K.J.N. Ah sí, el bar Sappho Island. El tema es que nos gusta divertirnos. Íbamos a muchos bares pero acabábamos siendo agredidos, nos impedían utilizar los baños porque los propietarios piensan que tu género sexual o tu manera de vestirte no se corresponde al baño [que estás utilizando]. Se convirtió en una rutina recibir cada lunes muchos correos electrónicos de personas que habían sido golpeadas durante el fin de semana simplemente por bailar juntos o tomarse de la mano en bares públicos. Así que decidí abrir un bar, no para ganar dinero, pues no lo gané, sino para hacer un espacio que fuese abiertamente gay, y a cualquiera que viniese al bar y no le gustase lo que estuviese viendo, le tocaba irse. La comunidad [LGBTI] lo recibió muy bien. Tuvimos tantas fiestas ahí, fiestas de compromiso, bodas. Desgraciadamente, fue cerrado después de sólo un año porque los vecinos se quejaron de que las personas que venían al bar eran raras, de que me habían visto tanto en la televisión y querían quemar el lugar, así que tuvimos que cerrar. Pero voy a abrir otro. No me doy por vencida.

Conectas • ¿Nos puedes contar un poco sobre la Marcha del Orgullo Gay y el papel que desempeñó en la lucha contra la discriminación LGBTI en Uganda?

K.J.N. Sí, introduje la Marcha del Orgullo Gay en Uganda en 2012. Me di cuenta de que había asistido a muchas Marchas del Orgullo Gay por todo el mundo pero ninguna en el continente [africano]. Así que pensé que quizá ¡podríamos tener una! No necesitamos tener una Marcha tradicional de salir a la calle; definitivamente nos matarían, así que dije que podíamos organizar la marcha de otra manera. La introduje a la comunidad para ver que sentía y por supuesto aparecieron sentimientos encontrados. Algunos me llamaban loca preguntándome “cómo podía estar en la Marcha del Orgullo Gay si estaba en juicio demandando al gobierno”. Otros estaban muy animados porque nunca habían oído hablar de la Marcha, ni siquiera sabían lo que quería decir. Otros tenían curiosidad. Así que empezamos a organizar fiestas para recaudar fondos cada mes en las que le mostraba a la gente lo que significa la Marcha, como se visten las personas en la Marcha, lo que ocurre en la Marcha, lo que podemos hacer en la Marcha para liberarnos. Así que decidimos celebrar nuestra primera Marcha del Orgullo Gay; una semana llena de actividades, fiestas y un festival de cine. Al final, cuando habíamos acabado de marchar y nos estábamos preparando para la diversión, vino la policía y nos arrestó.

Conectas • Ahora nos gustaría hablar un poco de la revista Bombastic. ¿Podrías contarnos cómo empezó?

K.J.N. Comencé la revista Bombastic porque mi apodo es “Bombastica.” Además, a los ugandeses les encanta un músico americano llamado “Shaggy” que cantó la canción “Mr Lover Lover, Mr Bombastic!” Viene a Uganda cada año, y quería utilizar algo que fuese pegadizo y que también tuviese resonancia para muchos ugandeses; había personas peleando por la revista simplemente porque veían la palabra “bombastic.” La idea de fondo era que como no teníamos plataforma para crear conciencia, para cambiar la mentalidad de la gente, por qué no crear nuestra propia revista sin prejuicios, compartir nuestras historias y divulgarla, gratis y luego observar la reacción.

Escribí en mi página de Facebook y la introduje a la comunidad y le pedí a la gente que me enviase sus historias. Fue espectacular. Recibimos más de 500 artículos antes incluso de que formase un equipo para trabajar conmigo. Estaba tan abrumada. Comencé a hablar con gente sobre la revista y todo el mundo decía que era una buena idea. Pero por supuesto, algunas personas estaban muy asustadas, preguntando “¿y cómo vamos a distribuirla?”

Foto por Ian T Edwards / CC BY-NC-SA 2.0

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Conectas • ¿Y cómo fue distribuida? ¿Puedes hablarnos del público de Bombastic?

K.J.N. • Sí, imprimimos la revista y fuimos a distintas partes del país, repartiéndola. Nos enfocamos en cuatro grupos principales. Uno era repartirlo de forma aleatoria entre las personas en la calle ya que estas son las personas que siguen la corriente, si oyen que alguien está siendo agredido se unirán a la pelea.

Después, la distribuimos entre los formuladores de políticas públicas. De hecho, el motivo por el que lanzamos la revista cuando lo hicimos [diciembre de 2014] fue porque el parlamento estaba muy furioso debido al fallo [que declaraba que el proyecto de ley antihomosexual era inconstitucional por razones procesales en agosto de 2014] y estaban prometiendo un nuevo proyecto de ley como “regalo de navidad.” Y entonces dijimos “de acuerdo, entonces démosles también un regalo de navidad.”

Fue muy interesante porque fui personalmente a la policía, y dialogué con los ministros, fui a la oficina del presidente, e incluso fui a ver al Ministro de Ética. Él ha querido arrestarme durante muchos años y también me amenazaba en esa época, haciendo alegaciones falsas en los medios de comunicación de que estaba promoviendo la homosexualidad y la pornografía, pero no podía hacer nada porque no había base legal. Así que ordenó a la policía que quemase todas las copias que encontrasen en la calle, pero a la gente realmente le gustaba la revista, era bonita, nadie la dejaba en la calle. Todo el mundo la cogía, ¡nos quedamos sin copias! Fue realmente una experiencia muy excitante y emocionante para mí.

Después estaba la generación más joven, los estudiantes de las instituciones de enseñanza superior. Estos son los futuros líderes y ésta es la gente que va a las marchas contra los homosexuales. No queremos que se corrompan porque todavía son jóvenes. Necesitamos que dejen de acosar a sus propios colegas, que paren de exponerlos en los medios sociales; eso está ocurriendo mucho.

El cuarto grupo fue nuestra propia comunidad; no la comunidad que conocemos sino la gente que no conocemos. Sabemos que hay gente ahí fuera a la que se le dice que tienen demonios; a mí me dijeron que tenía demonios cuando era muy joven. Hay personas que se están suicidando porque piensan que están solas. Queremos llegar a esas personas porque no las conocemos y tenemos la esperanza de que cuando lean la revista sepan que no están solas y pueden llamarnos.

«Se necesita escuchar más voces»

Conectas • ¿Puedes explicarles a nuestros lectores un poco más sobre el financiamiento de la revista y cómo esperas seguir recaudando fondos?

K.J.N. • En relación a financiar la idea, me decidí por el “crowdfunding”11. Nota del editor: Crowfunding es una práctica de financiación colectiva, en general por internet. porque consulté con muchos donantes e inversores aquí. Todos se mostraban reticentes. Todos pensaban que era una buena idea pero temían por su seguridad. Era en la época en que el proyecto de ley había sido promulgado, así que había mucha reticencia de muchas personas a financiarnos. Les dije que debíamos seguir creando maneras de llegar a las personas que siempre nos están atacando.

Sin embargo, después de la primera edición en 2014, dije “no podemos continuar con la revista porque no es sostenible, no podemos seguir imprimiendo copias. Voy a parar de producirla, principalmente por la seguridad de los voluntarios sobre el terreno.” Creamos una página web, una emisora de televisión y radio para poder seguir divulgando Bombastic mientras nos aseguramos al mismo tiempo de que permanecemos seguros. Sin embargo, no todos pueden pagar para tener acceso a internet. Así que estamos atrapados, abrumados, pero al mismo tiempo, animados porque las personas aún quieren involucrarse. Si algún día somos capaces de recaudar más fondos haremos otra edición, no hay ninguna duda sobre eso.22. Nota del editor: En agosto de 2015, después de la realización de esta entrevista, fue publicada una convocatoria para envío de artículos para el segundo número de la revista Bombastic.

Conectas • Muy bien, ¿y cómo escogiste las historias publicadas en la primera edición? ¿El contenido será el mismo en futuras ediciones?

K.J.N. Escogí las historias porque conozco algunas de ellas hace mucho tiempo y nunca las había publicado. Otras las publiqué de nuevo porque nunca tuvieron la divulgación que merecían. Publiqué historias sobre el VIH porque pocas personas expresan su situación, así que con estas historias esperamos que más personas se expresen públicamente y consigan tratamiento en vez de sentirse estigmatizadas y discriminadas. No pude incluir algunas historias porque no seguían el objetivo de la revista, por ejemplo, exponer a oficiales del gobierno. También quise dar una oportunidad a las personas que ya han salido del armario porque la gente quiere saber por qué han salido; hay una idea de que son gay porque están siendo pagados. Por tanto, utilizamos estas historias, de personas que eran abiertamente gay, para que la gente pudiese conocer sus historias en lugar de juzgarlas. Y finalmente proporcioné una plataforma para aquellos que nunca tuvieron la oportunidad de hablar porque están en el armario. Éstas son las personas que el mundo necesita escuchar. Se vuelve muy monótono cuando siempre son las mismas voces. Se necesita escuchar más voces y por eso les di la oportunidad.

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Pintura de Daniel Dalopo / CC BY-NC-SA 2.0

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Conectas • ¿Cuál ha sido la respuesta dentro de Uganda a la publicación de Bombastic?

K.J.N. • Las respuestas de la gente han sido realmente conmovedoras. Han llamado personas diciendo “ésta es la primera vez que oigo las historias que son contadas por ustedes, he estado escuchando todo el tiempo a reverendos o ministros homofóbicos, pero ahora estoy leyendo historias de la vida real, lo siento.” Otros han dicho “soy parte de la comunidad, no sé dónde encontraros” o “mi hija es gay,” “mi hijo es gay,” “ahora comprendo por qué a mi hija le gusta vestirse así” o “ahora comprendo por qué mi hijo se está comportando como una mujer.” Así que fue muy, muy emocionante.

Algunas agencias del gobierno han pedido más copias, incluyendo a la policía, al Ministro de Servicio Público y al Ministro de Salud. Se ve el impacto positivo de la revista cuando incluso estas organizaciones están diciendo “necesitamos más copias porque queremos enviárselas a distintos departamentos y repartirlas.” Así que es realmente muy positivo.

«Redes sociales son mi oficina»

Por supuesto, también recibimos respuestas llenas de odio; personas diciendo que quieren cortarme la cabeza cuando me encuentren o que me van a disparar. Otros sin embargo dijeron “conocemos una persona que desearía mucho hablar contigo y comprender.” Para mí eso es exactamente lo que estamos buscando, cambiar las actitudes de las personas, sus mentalidades, porque, en este momento, la gente sólo está recibiendo una parte de la historia. Las amenazas del obispo de una diócesis en Runkugiri fueron divertidísimas. Me amenazó con demandarme por allanamiento porque no entendía cómo las revistas habían llegado a las inmediaciones de la iglesia. Dijo que necesitaba llamarme el 31 de diciembre porque no quería comenzar el año nuevo lanzando maldiciones por algo que había leído en una página de la revista. Aun habiendo editado yo misma la revista, no sabía lo que había en esa página concreta, ¡pero él sí! Así que pensé para mí, “genial, así que leíste la revista.” Me reí y él se puso tan furioso que me colgó. Fue realmente divertido.

Conectas • Como activista en la promoción de los derechos LGBTI en Uganda, ¿cuán importante es y de qué manera, una red social como Twitter o Facebook para ti?

K.J.N. Para mí las redes sociales son mi oficina. Es mi oficina porque ahí es donde consigo ponerme en contacto con muchísimas personas de la comunidad. Tenemos grupos secretos en los que planteamos estrategias como comunidad. Tenemos páginas públicas para nuestras organizaciones donde también interactuamos con el mundo entero, donde conocemos amigos de todo el mundo que nos envían mensajes de solidaridad. Ha sido realmente de gran ayuda en nuestra lucha. Pero también ha tenido sus contrapartidas pues las redes sociales han provocado la exposición en los medios de comunicación de muchas personas de aquí. No obstante, nos ha ayudado a construir un movimiento muy fuerte. Las personas que están en el armario son capaces de hablar libremente en las redes sociales. Hemos visto a muchas personas salir del armario porque han visto que hay un grupo vibrante en los medios sociales y por fin se han sentido cómodas con quienes son.

Conectas • En otras entrevistas te has referido a cómo operamos en una aldea global y cómo el proyecto de ley antihomosexual se ha postergado al menos en parte debido a que varios países han expresado su condena al proyecto de ley. ¿Cuán importante es en tu opinión la presión internacional de otros gobiernos y ONG en la lucha contra la discriminación hacia LGBTI en Uganda?

K.J.N. Es importante y al mismo tiempo no lo es. Tiene límites porque la promulgación del proyecto de ley ha acabado ocurriendo, a pesar de la presión, pero al mismo tiempo el proyecto de ley también se detuvo al menos en parte gracias a la presión internacional. Sin embargo, también es importante para aquellos que estamos sobre el terreno hacer ruido y poner mucha presión porque nosotros conocemos mejor la situación. La presión internacional puede ser a menudo una diplomacia muy silenciosa y a veces sentimos que queremos que todo el mundo eleve la voz bien alto en contra del proyecto de ley. Así que ayuda, pero sólo tras consultarnos. Situaciones diferentes exigen acciones diferentes; por eso siempre es importante consultar primero a los que están sobre el terreno.

Conectas • ¿La presión internacional es más relevante cuando proviene de países del Sur Global como Brasil?

K.J.N. Cada país, cada voz cuenta. No importa de qué país provenga la voz, cada voz cuenta.

«Cada país, cada voz cuenta»

Conectas • ¿Podrías hablarnos un poco de tu participación con organizaciones internacionales, especialmente sobre el hecho de que la Coalition of African Lesbians ha alcanzado recientemente condición de observador en la Comisión Africana?

K.J.N. Para nosotras es importante participar en la Comisión Africana y en otros organismos internacionales como Naciones Unidas y la Unión Europea. Incluso si conseguimos algo en Naciones Unidas y es rechazado en la Comisión Africana, no significará realmente una gran diferencia. Así que es muy importante participar con todas ellas. Además, no podemos lidiar únicamente con soluciones locales pues nuestros países no son Estados parias. Estamos en una aldea global; lo que ocurre en Uganda afecta a aquellos en Kenia, que afecta a aquellos en Egipto, que afecta a aquellos en Gambia.

Ha sido un gran paso para nosotras alcanzar la condición de observador en la Comisión Africana para la Coalition of African Lesbians [el 25 de abril de 2015]. Ahora está comenzando el diálogo, ahora se están abriendo puertas y pronto comenzarán a darse cuenta de que es a nuestros propios hijos, a nuestros propios hermanos y hermanas a los que estamos matando o poniendo entre rejas. En particular, es muy simbólico porque si lees la negativa a la solicitud de condición de observador en la Comisión Africana de 2010 sólo era un párrafo muy vago que ni siquiera comprendíamos. Nos muestra que hay un cambio de actitud, un cambio en las mentalidades de las personas en la Comisión. Manda un mensaje de que nosotras merecemos estar ahí tanto como cualquier otra ONG. Por supuesto, va a haber un contraataque, pero estamos preparados para ello porque se trata de nuestra vida, sólo tenemos que prepararnos estratégicamente de un modo seguro. En la próxima comisión estaremos ahí, preparadas para participar y preparadas para llevar nuestras historias a los gobiernos de los países africanos. ¡Estoy tan emocionada!

Conectas • ¿Qué te llevaste de tu visita a Brasil en relación a la cuestión LGBTI en el país?

K.J.N. Cuando estuve en Brasil, lo que más me gustó fue la gente, son realmente cálidos y acogedores. Pero también las historias que escuché cuando estuve ahí no eran muy buenas. Había mucha homofobia y también racismo. Cuando estuve en Río había una gran manifestación y mataron a dos chicos negros que estaban en la calle contigua a donde me estaba quedando con mi amiga. No podía salir sola a caminar por los alrededores y disfrutar el aire. Aquí [en Uganda] camino muy poco por la calle y cuando salgo de Uganda normalmente disfruto de caminar libremente por la calle al no ser reconocida. Pero ahí [en Brasil] daba miedo porque aunque mi sexualidad no está en mi cara, mi color de piel sí, así que para mí fue bastante aterrador.

Conectas • Para terminar, ¿cuál es la mejor ayuda que nuestros lectores pueden aportar a los esfuerzos de la lucha contra la discriminación LGBTI en Uganda?

K.J.N. Que cuando lancemos un llamado pidiendo apoyo respondan a ellos, lean nuestras noticias para poder saber lo que está ocurriendo realmente, hagan donaciones generosas para ayudarnos a lograr nuestros objetivos; nuestro Paypal va directamente hasta nosotros. Utilicen las redes sociales, vengan y digan “Kasha, te envío paz, te envío amor,” eso pondrá una sonrisa en nuestro rostro cuando salgamos a trabajar, saber que al menos nuestros amigos y amigas se preocupan por nosotros, incluso si están lejos. Nos da ánimos para continuar lo que estamos haciendo porque sabemos que no estamos solas en esto.

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Entrevista realizada en abril de 2015 por Laura Daudén y Thiago Amparo (Conectas Derechos Humanos). Oliver Hudson y Josefina Cicconetti, también de Conectas, quienes ayudaron con la investigación previa a esta entrevista.

Kasha Jacqueline Nabagesera - Uganda

Kasha Jacqueline Nabagesera es la activista lesbiana más destacada de Uganda. Recientemente fundó la revista LGBTI Bombastic. Antes de esto dirigió Freedom and Roam Uganda (FARUG) durante diez años, la principal organización de derechos LGBTI de Uganda, que creó en 2003.

Recibido en abril de 2015.

Original en inglés. Traducido por Sebastián Porrúa Schiess.