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¿POR QUÉ NO ME ABRAZA?

Megg Rayara Gomes De Oliveira

Reflexiones sobre la invisibilización de travestis y mujeres transexuales en el movimiento social de negras y negros.

Ron

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RESUMEN

En este artículo problematizo el proceso de invisibilización de travestis y/o mujeres transexuales en el movimiento social de negras y negros en el Brasil. Aunque los conceptos de travesti y transexual sean recientes, las sujetas a las que se refiere no lo son. Siendo así, procuro identificarlas en textos que discuten temas variados, adoptando una postura genealógica como proponen Ines Dussel y Marcelo Caruso (2003), así como también haciendo uso de la perspectiva parcial propuesta por Donna Haraway (1995) para así analizar de forma crítica fragmentos de historia tradicional del movimiento social de negras y negros en Brasil. El concepto de interseccionalidad desarrollado por la jurista negra estadounidense Kimerley Crenshaw en 1989 posee una importancia central en este trabajo pues permite articular cuestiones de género, identidad de género y raza de forma simultánea. Un debate interseccional permite colocar en evidencia reflexiones que emergen de sectores variados de nuestra sociedad, como la academia, el movimiento social de negras y negros y el movimiento de travestis y mujeres transexuales. Mi posición como investigadora se opone a visiones esencialistas que generalizan existencias y desconsideran los múltiples procesos que las envuelven.

Palabras Clave

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Introducción

¿Por qué el Movimiento Social de Negras y Negros no me abraza? ¿Por qué no me oye aunque yo grite? ¿Por qué el Movimiento Social de Negras y Negros continúa ignorando de forma sistemática la situación de exclusión y violencia que incide sobre las existencias de travestis y mujeres transexuales negras? La respuesta se anuncia, pero no puede ser tomada como algo preciso.

Lo que se muestra en el trayecto de la investigación que da origen a este artículo es que la negritud en Brasil se constituye a partir de la cis-heterosexualidad11. Ari Lima, “Da Vida Rasgada. Imagens e Representações sobre o Negro em Madame Satã,” Revista do Programa de Pós-Graduação em Estudo de Linguagens 1, no. 2 (2006). e ignora otras posibilidades de expresión de la negritud.

Sexualidades consideradas desviantes, como la homosexualidad, la travestilidad y la transexualidad, serían una forma de traición a la raza.22. Ari Lima e Felipe de Almeida Cerqueira, “A Identidade Homossexual e Negra em Alagoinhas,” Revista Bagoas 1, no. 1 (jul./dez., 2007): 269-286. En esta lógica, el Movimiento Social de Negras y Negros estaría al servicio de la normatización y normalización de la cis-heterosexualidad, lo que, en cierta medida, justificaría la invisibilización de travestis y mujeres transexuales en su interior.

Este artículo procura reposicionar el papel central de travestis y mujeres transexuales en la lucha antirracista en Brasil y concluye con propuestas prácticas para el Movimiento Social de Negras y Negros.

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2. Labial, pelucas y esposas: el lugar de la travesti y de la mujer transexual negra

Las experiencias de vida de travestis y mujeres transexuales33. Los términos travesti y transexual comenzaron a ser utilizados con frecuencia a partir de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo las personas a las cuales se refieren siempre hicieron parte de los grupos humanos en todas las culturas. Por esta razón, y para facilitar la comprensión de mis reflexiones, haré uso de estos a lo largo del texto. en la sociedad brasileña pasaron a ser temas de investigaciones académicas con más frecuencia a partir de la década de 1990. Sin embargo, no es sino después de los años 2000 que estos estudios comenzaron a tener mayor visibilidad y despuntaron como temática central en investigaciones brasileñas44. Marília dos Santos Amaral, Talita Caetano Silva, Karla de Oliveira Cruz e Maria Juracy Filgueiras Toneli, “Do Travestismo às Travestiçidades”: Uma Revisão do Discurso Acadêmico no Brasil Entre 2001-2010,” Revista Psicologia & Sociedade 2, no. 26 (2014): 301-311. Por defender una educación no sexista, además de utilizar el género masculino y femenino para referirme a las personas en general, la primera vez que aparece una cita de un/a autor/a, transcribo su nombre completo para la identificación del sexo (género) y, consecuentemente, para proporcionar mayor visibilidad a las investigadoras y estudiosas. gracias al aumento substancial en el número de estudios que tematizan género y sexualidad.

No obstante, esas investigaciones se refieren a experiencias recientes y raramente traen información que localice históricamente a personas que expresan identidades de género que escapan a las normas de la cis-generidad, especialmente negras.

La ausencia de un contexto histórico contribuye a restringir la existencia de travestis y mujeres transexuales en las sociedades contemporáneas occidentales, reduciéndolas a determinados espacios, como “barrios de periferia, clubes nocturnos, plazas, pensiones y territorios de prostitución de diferentes capitales.”55. Ibid, 302.

Luiz Mott (2005) apunta pistas importantes de la existencia de travestis y/o mujeres transexuales, negras e indígenas, ya en el siglo XVI. El Tratado Descriptivo del Brasil, de 1587, registra la presencia de las Cudinas,66. Luiz Mott, “Raízes Históricas da Homossexualidade no Atlântico Lusófono Negro,” Revista Afro-Ásia, no. 33 (2005): 9-33, visitado el 14 de enero de 2011, http://www.afroasia.ufba.br/pdf/afroasia33_pp9_33_Mott.pdf. un equivalente de las travestis o mujeres transexuales contemporáneas.

Aunque sean presentadas de forma peyorativa, descritas en el género masculino y llamadas “Nefastos Demonios”, el tratado en cuestión revela que las Cudinas recibían el mismo tratamiento y ejercían las mismas actividades que las mujeres cisgénero:

Se visten y se arreglan como mujeres, hablan como ellas, solo hacen los mismos trabajos que ellas hacen, orinan agachados, tienen marido al que celan mucho y lo tienen constantemente en sus brazos, procuran ser novias de ellos y una vez por mes, simulan ridículamente pasar por la menstruación (…)77. Mott, “Raízes Históricas da Homossexualidade no Atlântico Lusófono Negro,” 2005.

Después de las indígenas, los primeros relatos sobre travestilidad de los que se tiene conocimiento en nuestro país se refieren a personas negras.

El relato más antiguo data de 1591 y narra la historia de Xica Manicongo. Residente del Salvador, desafiaba las normas de género y hacía borrosas las fronteras de lo que era tenido por femenino y masculino y salía a las calles con un trapo ceñido al cuerpo para mostrar que servía de “mujer paciente”.88. Ibid.

Tal afrenta le valió una denuncia en los tribunales del Santo Oficio porque se “resistía a usar el vestido de hombre que le daba su señor, [conservando] la costumbre de los negros gentiles de Angola y el Congo, donde los negros mezquinos como el pecado servían de mujeres”.99. Ibid., 14.

La vigilancia sobre travestis y/o mujeres transexuales aumentaba en la misma proporción en que se hacían más presentes en los espacios públicos.

El texto de las Constituciones Primeras del Arzobispado de Bahía en 17111010. Jocélio Teles dos Santos, “Incorrigíveis, Afeminados, Desenfreiados: Indumentária e Travestismo na Bahia do Século XIX,” Revista de Antropologia 40, no. 2 (1997):145-182. preveía la multa de 100 cruzados al hombre que se vistiera con traje de mujer, además de la expulsión arbitraria del Arzobispado de Bahía. A pesar de estos castigos la presencia de travestis y/o mujeres transexuales negras en espacios públicos era cada vez más frecuente, principalmente en los centros urbanizados, y “los travestidos salían en cualesquier días de la semana y generalmente por la noche”.1111. Santos, “Incorrigíveis, Afeminados, Desenfreiados,” 1997, 167.

Sin embargo esa vigilancia no se restringía a la esfera pública y “ocurría también en espacios privados”.1212. Ibid., 154. Ese control autorizaba también la violencia. Por regla general, las agresiones se transformaban en un grotesco espectáculo público al servicio de la normatización y normalización de los cuerpos.

Identifico, así, dos movimientos distintos operando sobre la misma persona, el racismo y la transfobia, que procuraba atribuir valores considerados inferiores a la cisgeneridad blanca.

Al inicio del siglo XX hubo pocos cambios, y el espacio destinado a las travestis se divide entre la prostitución y el teatro de revista, situación que las marginalizaba y las restringía a la vida nocturna.

La existencia de travestis y/o mujeres transexuales comenzaba a ser anunciada en espacios específicos de ciudades populosas como São Paulo, Río de Janeiro y Salvador, en bares, puertos, plazas y burdeles.

El supuesto potencial peligroso y la propensión al crimen del hombre negro, destacados en las primeras décadas del siglo XX, especialmente a partir de 1930,1313. Maria Cristina Soares de Gouvêa, “Imagens do Negro na Literatura Infantil Brasileira: Análise Historiográfica,” Revista Educação e Pesquisa 31, no. 1 (9 ene./abr. 2005): 86. salpicaba en las travestis.

Tal situación deriva de las teorías del racismo científico implantadas en Brasil por la Antropología Criminal de Cesare Lombroso (1835-1909), una de las vertientes del determinismo racial que afirmaba ser “posible descubrir al criminal antes de que cometiera el crimen”1414. Lilia Moritz Schwarcz, “As Teorias Raciais, Uma Construção Histórica de Finais do Século XIX. O Contexto Brasileiro,” in Raça e Diversidade, orgs. Lilia Moritz Schwarcz e Renato da Silva Queiroz (São Paulo: Edusp, 1996): 170. a partir de la certeza de “que las proporciones del cuerpo eran el espejo del alma”.1515. Maria Aparecida Silva Bento, “Branqueamento e Branquitude no Brasil,” in Psicologia Social do Racismo: Estudos sobre Branquitude e Branqueamento no Brasil, orgs. Iray Carone e Maria Aparecida Silva Bento (Petrópolis: Vozes, 2002): 36.

De esta forma, solo le quedaba a las travestis negras un lugar periférico, el de la pobreza, el de la “depravación, el elogio al pecado, la lujuria, la violencia física y simbólica, la insalubridad, la vida rasgada”.1616. Lima, “Da Vida Rasgada. Imagens e Representações sobre o Negro em Madame Satã,” 2006, 7.

La vigilancia emprendida por los aparatos del Estado y por la sociedad normalizadora, determinaba qué espacios y papeles sociales las travestis y mujeres transexuales debían ocupar. En los períodos en que esa vigilancia disminuía, ellas lograban cierta visibilidad y procuraban ampliar su espacio de actuación.

En la década de 1950, período en que la comunidad homosexual1717. Este era el concepto utilizado en aquella época. blanca y de clase media de Río de Janeiro disfrutaba de cierta tranquilidad, el tránsito y la profesionalización de travestis continuaba restringido a la prostitución y al teatro.

Algunos estudiosos1818. João Silvério Trevisan, Devassos no Paraíso: A Homossexualidade no Brasil, Da Colônia à Atualidade (Rio de Janeiro: Record, 2002); James Naylor Green, Além do Carnaval: A Homossexualidade Masculina no Brasil do Século XX (São Paulo: Editora da UNESP, 2000); e Antonio Ricardo Calori de Lion, “Ivaná: A Grande Dúvida no Teatro de Revista nos Anos 1950,” Albuquerque Revista de História 7, no. 14 (jul./dic. 2015): 102-120. traen información que reitera la idea de que las identidades femeninas travesti sólo eran toleradas cuando estaban en sus lugares de trabajo, siendo raras aquellas que desafiaban a la sociedad y expresaban sus feminidades en período integral.

Llamo la atención para el hecho de que esas afirmaciones toman como base las experiencias de vida de las travestis blancas, especialmente aquellas contratadas como transformistas por compañías de teatro en São Paulo y Río de Janeiro.

Desechada de ese espacio, la travestilidad negra se constituía al margen del margen, en la prostitución, la vida de la calle, la pobreza, envuelta por violencia física y simbólica, bajo la vigilancia constante de la policía.

La prensa de las grandes ciudades contribuía con esa vigilancia y mostraba “un sujeto travesti marginal que asume visibilidad a través de noticias relacionadas con el ‘desorden’ de la ciudad: peleas, asesinatos, robos, etc.”1919. Elias Ferreira Veras, “Carne, Tinta e Papel: A Emergência do Sujeito Travesti Público-Midiatizado em Fortaleza (CE), no Tempo dos Hormônios/Farmacopornográfico,” tesis de doctorado en História (Universidade Federal de Santa Catarina, 2015): 41-42.

En esta visibilidad, se ve la idea de que los cuerpos de las travestis son lugares de excesos de vicios, en parte porque eran consideradas una categoría específica de homosexuales, permitiéndole a los medios de comunicación no solamente que las trataran con el género masculino, sino también dando paso a (re)actualizaciones de viejas asociaciones, como la de homosexualidad, patología y criminalidad.2020. Veras, “Carne, Tinta e Papel,” 2015.

Este sujeto marginal, descrito de manera genérica, sin individualidad, tratado desde el género masculino, sin derecho a una identidad, contaminaba, ensuciaba, desordenaba los espacios. Pero resistía y buscaba su derecho a existir.

Este mundo paralelo en donde gritaban diversas subculturas eróticas, asumía nuevos contornos y “se vuelven culturas de resistencia contra la violencia, el estigma y la opresión”.2121. Richard Parker, Abaixo do Equador (Rio de Janeiro: Record, 2002).

Esta cultura de resistencia ocurría por medio de redes sociales de amigos que ofrecían apoyo y sociabilidad, y tímidamente se van ampliando sus áreas de actuación.

Los shows de travestis en las décadas de 1960, 1970 y parte de 1980, se popularizan y dejan de ser meras parodias del sexo opuesto y se vuelven un nuevo estilo de performance y una especie de discurso.2222. Remom Bortolozzi, “A Arte Transformista Brasileira: Rotas Para Uma Genealogia Decolonial,” Quaderns de Psicologia 17, no. 3 (2015): 123-134. Algunas obtienen gran visibilidad. Dos de ellas, Claudia Celeste (1952 – 2018) y Weluma Brown (19? – 2013), ambas negras, se destacan por haber logrado mover estructuras muy difíciles.

Claudia Celeste fue conocida nacionalmente después de actuar como actriz en la novela Espejo Mágico en 1977 en la Red de Televisión Globo. Weluma Brown trabajó por un corto periodo de tiempo como bailarina (chacrete) en el programa Cassino do Chacrinha en la extinta TV Tupi.

El hecho de que hayan logrado “construir” cuerpos feminizados con el uso de hormonas femeninas y de silicona industrial, contribuyó para que pudieran adentrarse en espacios antes prohibidos.

Tuvieron dificultades parecidas al intentar acceder a los movimientos que nacían o que comenzaban a organizarse en ese momento, como el movimiento LGBT – llamado en aquella época movimiento homosexual – y el movimiento negro.

Fernanda Dantas Vieira (2015), al discutir la Dictadura Militar, informa que el gobierno brasileño tenía

un ideal de “pueblo” y de cuerpo sano. De esta forma, puso en curso un proceso de higienización y caza a homosexuales, travestis, transexuales y toda y cualquier desviación sexo-género, y “degenerados”. Amparados por una ideología cristiana de familia y moral, los gobiernos municipales y estaduales realizaron una verdadera cacería a los homosexuales y travestis en Brasil. (n.p.)

Evidentemente, si hacemos un recorte racial, la población negra también estaría en la mira de los militares. Siendo así, es posible afirmar que las personas “desviadas” negras sufrían una persecución mucho mayor.

Pregunto así, ¿cuál es la relación de estas personas negras desviadas con el Movimiento Social de Negras y Negros? Busco entender, por tanto, en qué medida la identidad de género travesti y/o transexual era un factor de acogida o rechazo en este espacio.

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3. ¡Aquí no, marica! ¡El Movimiento Negro es cosa de machos!

Las acciones y articulaciones del Movimiento Social de Negros y Negras ya ocurrían, aunque sin esa denominación, desde el régimen esclavista.

Las persecuciones del gobierno de Getúlio Vargas iniciadas en la década de 1930 y después la Dictadura Militar a partir de 1964, comprometieron enormemente la lucha anti-racista y solamente en la década de 1980, impulsado por el centenario de la abolición de la esclavitud, el Movimiento Social de Negras y Negros cobra un nuevo aliento.

Aunque haya consenso de que el Movimiento Social de Negras y Negros representa avances en la lucha por los derechos de personas históricamente marginalizadas, también es visible que reproduce posturas opresoras al silenciarse al respecto de demandas consideradas menos importantes, como las cuestiones de género, identidad de género y sexualidad.

Parte del problema se relaciona con una presencia casi absoluta de hombres cis heterosexuales al frente de las principales organizaciones que luchan por los derechos de la población negra. Sus demandas gravitan alrededor de la realidad que vivencian, reforzando inclusive algunos estereotipos, como por ejemplo, el que naturaliza la idea de que “la negritud se constituye a través de la normalización del negro heterosexual, representado por la emblemática virilidad de su fuerza física, agresividad, violencia, gran apetito sexual y pene potente”.2323. Lima e Cerqueira, “A Identidade Homossexual e Negra em Alagoinhas,” (2007): 277. En esta lógica, la travestilidad y/o la transexualidad sería algo totalmente desconectado de la negritud. Sus cuerpos, sus identidades, sus subjetividades no tendrían lugar dentro del Movimiento Social de Negros y Negras pues estarían relacionados a todo tipo de existencia “cuyas vidas no son consideradas vidas y cuya materialidad es entendida como no importante”.2424. Tiago Sant’ana, Bicha Preta, Pobre e Afetada? Aqui Não, Hein?! – Corpo e Identidade Homossexual na Revista Gay A capa.” Congresso de Ciencias de la Comunicación en la Región Nordeste, Campina Grande - PB, 10 a 12 de junio de 2010, visitado el 29 de marzo de 2014, http://www.intercom.org.br/papers/regionais/nordeste2010/resumos/R23-1458-1.pdf.

Una posibilidad de actuación como militante para travestis y mujeres transexuales comienza a ser vislumbrada en 1969 en la ciudad de Nueva York, en la Revuelta de Stonewall, cuna del movimiento LGBT.

Las dos personas apuntadas como responsables por haber encendido la chispa que dio origen a las manifestaciones y haber preparado el camino para el movimiento LGBT actual son Marsha P. Johnson, travesti negra, y Sylvia Rivera, travesti puertorriqueña.

A pesar de la presencia de travestis y/o mujeres transexuales y mujeres lesbianas en el proceso de articulación y organización de este nuevo movimiento, él pasó a ser denominado Movimiento Gay, y priorizó las demandas de los homosexuales masculinos.

Esta postura contribuyó no solamente a la normalización y normatización de la cis generidad, sino que también contribuyó para mantener a travestis y transexuales en situaciones de extrema vulnerabilidad. Sin espacio dentro del propio movimiento, ellas se organizaron y fundaron un movimiento aparte.

Oficialmente, en Brasil, el Movimiento Social de Travestis y Transexuales fue inaugurado en 1992 con la fundación de la Asociación de Travestis y Liberados de Río de Janeiro – ASTRAL, por la necesidad de discutir cuestiones propias del universo travesti, como la identidad de género, el nombre social, la despatologización de las identidades trans, la terapia hormonal, la violencia, la educación, el mercado de trabajo, el tráfico de personas, la silicona industrial, la prevención de enfermedades sexualmente transmisibles, VIH/SIDA, entre otros.

Desde el surgimiento del movimiento TT lideresas negras, como Keila Simpson, hoy presidenta de la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales – ANTRA, fundada en 2007, Jovanna Baby, Cris de Madri, Cris Stefanny, Janaína Lima y Dediane Souza asumen lugar de destaque, pero la cuestión racial no aparece como pauta importante.

Haciendo analogía con el pensamiento de Ari Lima (2006) cuando problematiza la homosexualidad negra, es posible afirmar que travestis y mujeres transexuales negras son habitantes de dos mundos y al mismo tiempo no pertenecen a ninguno de ellos.

En el intento de subvertir este escenario y llamar la atención para la necesidad de que se discuta el racismo y la transfobia de forma interseccional, algunas activistas comenzaron a actuar tanto en el Movimiento de Travestis y Transexuales – TT, como en el Movimiento Social de Negras y Negros. Aunque la cuestión racial no haya sensibilizado al Movimiento TT de manera más profunda, de modo general, en este espacio ellas se sienten más cómodas ya que muchas veces la identidad de género se sobrepone a la pertenencia racial.

Paullet Furacão, transexual negra, educadora social, residente en Salvador – BA, en entrevista a Patricia Gonçalves (2017) explica que

Ser una transexual es sufrir todos los estigmas posibles en un país considerado el país de la diversidad, del acogimiento y que tiene políticas efectivas para su población. Imagine ser una negra y encima de eso trans? Es saber que necesito luchar duplamente para conseguir políticas efectivas.

Pensar en una travesti negra y en una travesti blanca es también pensar que las políticas no logran ser implementadas para la población negra. A pesar de ser una transexual en Brasil, es mucho más fácil que las políticas puedan alcanzar una población travesti blanca, pero no sucederá el mismo fenómeno con las travestis y transexuales negras.

A partir del testimonio de Paullet Furacão es posible afirmar que el racismo se presenta como un obstáculo que potencializa la exclusión de travestis y mujeres transexuales.

Las múltiples desventajas que inciden sobre travestis y mujeres transexuales negras – socioeconómicas y educacionales, por ejemplo – confirman la falta de compromiso del movimiento TT (travestis y transexuales) en el combate al racismo, de la misma manera que apuntan también hacia la manutención del sexismo y de la transfobia en el Movimiento Social de Negras y Negros. Sobre la transfobia Paulett Furacão, en entrevista concedida a mí por escrito, es incisiva: “Creo que sí, aunque el mismo movimiento no reconozca ese tipo de violencia reproducida con nuestro segmento”.

Nicole Machado, transexual negra, estudiante de Pregrado en Mediación Cultural en el curso de Letras de la Universidad Federal de la Integración Latino-Americana – UNILA, en Foz de Iguaçu, me explica en entrevista vía Facebook, que las mujeres trans, en el Movimiento Social de Negras y Negros, son “el centro del debate muchas veces, pero las reflexiones permanecen superficiales sobre nuestras experiencias y modos de pensar”.2525. Entrevista con Nicole Machado, Facebook, entre 10 y 17 de outubre de 2018. A pesar de la tranquilidad con que se mueve en ese espacio, se siente parcialmente contemplada por las pautas del movimiento. La explicación estaría en la postura interseccional que comienza a ser adoptada, en donde el racismo y la transfobia comienzan a ser debatidos de forma simultánea, aunque falta mayor comprensión de las demandas específicas de la población de travestis y transexuales. Esta situación se hace visible “cuando nos agregan a la comunidad LGBT. En general nos tratan como si fuéramos la misma cosa”.2626. Ibid.

Abrir espacios en un movimiento que reproduce estructuras y jerarquías patriarcales en los moldes occidentales es convivir con la posibilidad de depararse con situaciones conflictivas, inclusive la transfobia.

He pasado por situaciones de conflicto. La última fue en una fiesta organizada por un colectivo negro que conozco y en el bar al comprar bebida fui súper irrespetada. Ya se han negado a atenderme también, pero son personas desconocidas. A veces prefiero ser agenciada por alguien del lugar.2727. Ibid.

Ser agenciada por alguien del lugar, es decir, recurrir a conocidos para tener sus derechos respetados en un espacio que se propone luchar contra el racismo revela la manutención de posturas que naturalizan ciertas formas de discriminación.

Cuando este mismo movimiento denuncia el genocidio de la juventud negra del sexo masculino, no hay una preocupación por hacer un recorte de orientación sexual e/o identidad de género, confirmando que las últimas violencias que alcanzan a la población negra serían por causa del racismo.

La violencia cometida por la policía de São Paulo contra la travesti negra Verônica Bolina en 2015 revela el desinterés absoluto del Movimiento Social de Negras y Negros por la vida de travestis y mujeres transexuales.2828. Kleber Tomaz e Paulo Toledo Piza, “Transexual Verônica Bolina É Presa Após Tentar Matar Moradora de Rua em SP, Diz Polícia.” G1, 5 de octubre de 2017, visitado el 16 de diciembre de 2018, https://g1.globo.com/sao-paulo/noticia/transexual-veronica-bolina-e-presa-apos-tentar-matar-moradora-de-rua-em-sp-diz-policia.ghtml

Acusada de intentar matar a una habitante de la calle y resistir la prisión, Verônica fue brutalmente golpeada por un grupo de policías. Además de haber quedado con el rostro totalmente desfigurado, le raparon la cabeza y le rasgaron la ropa. Después de toda la violencia que sufrió, le ataron manos y pies y la obligaron a mantenerse acostada, semidesnuda, en el patio interno de estación de policía.

El macabro ritual de violencia fue filmado y fotografiado y las imágenes compartidas en redes sociales. A pesar de toda la repercusión del caso, el Movimiento Social de Negras y Negros no se manifestó. Quedó en silencio, como si la identidad racial de Verônica hubiera sido borrada por su identidad de género.

La violencia que impactó a Verônica no es un caso aislado. Travestis y mujeres transexuales forman uno de los grupos más vulnerables de la sociedad brasileña: “De acuerdo con la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (Antra), apenas en 2017 fueron contabilizados 179 asesinatos de travestis o transexuales. Esto significa que cada 48 horas una persona trans es asesinada en el Brasil”.2929. Helena Martins, “Número de Assassinatos de Travestis e Transexuais é o Maior em 10 Anos no Brasil.” Agência Brasil, 25 de enero de 2018, visitado el 22 de octubre de 2018, http://agenciabrasil.ebc.com.br/geral/noticia/2018-01/assassinatos-de-travestis-e-transexuais-e-o-maior-em-dez-anos-no-brasil.

La mayoría de las víctimas, cerca del 70%, tiene entre 16 y 29 años, lo que contribuye a que la esperanza de vida de una persona trans en el Brasil sea apenas de 35 años, la más baja del mundo. Con relación a la pertenencia racial, 80% de los casos fueron identificados como personas negras y pardas, ratificando el triste dato de los asesinatos de la juventud negra en el Brasil.3030. Martins, “Número de Assassinatos de Travestis e Transexuais é o Maior em 10 Anos no Brasil,” 2018.

Otro dato importante presente en estos asesinatos es que, en general se trata de un acto ritualizado: “en el 85% de los casos los asesinatos presentan muestras de crueldad como el uso excesivo de violencia, descuartizaciones, ahogamientos, y otras formas brutales de violencia. Esto denota el odio presente en los casos”.3131. Ibid.

Con respecto a esta violencia, este genocidio, Paulett Furacão concuerda al afirmar que

No existen campañas del movimiento negro dirigidas a la población trans. Somos prácticamente invisibles. No hay cuidado para debatir las especificidades dentro del movimiento negro. Todo el tiempo somos obligadas y obligados a imponer nuestra presencia en estos debates. (Paulett Furacão)

Con relación a los asesinatos Paulett señala que la conmoción es diferente cuando se trata de personas blancas. Las jerarquías de raza y de identidad de género se suman para silenciar, borrar: “No existe posicionamiento. Recientemente hubo un asesinato de una chica trans negra en Río Vermelho que pasó invisible tanto en el movimiento negro como en el d mujeres trans.” (Paulett Furacão)

Entonces, ¿qué hacer? Cómo proponer un diálogo interseccional entre el movimiento negro y travestis y mujeres transexuales, en especial negras?

La respuesta es disparada como un rayo. Con la velocidad con la que solamente quien fue y continúa siendo silenciada logra hablar.

Es necesario rescatar el sentido de la palabra militancia y la importancia de los cuerpos y vizibilización de los segmentos en esta sociedad excluyente. “el ¡dejen de matarnos! debe tener un efecto real y significativo para todos los cuerpos negros (Paulett Furacão).

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4. Algunas propuestas

Discutir racismo implica considerar el hecho de que su forma de operación es diferente, pues envuelve cuestiones de género, identidad de género y orientación sexual, entre otros. Así, la naturalización de identidades binarias, rígidas, cristalizadas, surgen como un obstáculo más en el camino de personas negras que escapan a esas normatizaciones.

Algunas acciones pueden contribuir para alterar el cuadro de invisibilización al respecto de la existencia de travestis y transexuales negras:

1 – Promover cursos – online y/o presencial – de sensibilización para líderes/lideresas de los Movimientos Sociales de Negras y Negros sobre el hecho de que el genocidio de la juventud es motivada también por homofobia y transfobia;

2 – Cruzar los datos de violencia LGBTfóbica con los datos de violencia motivada por racismo y así identificar travestis y mujeres transexuales negras;

3 – Promover debates – seminarios, encuentros, etc. – con la presencia de lideresas negras del Movimiento de Travestis y Transexuales con el objetivo de llamar la atención hacia la existencia de otras identidades negras, distintas de la cis heterosexualidad normativa;

4 – Promover cursos de capacitación – online y/o presencial – para lideresas/líderes y militantes del Movimiento Social de Negras y Negros, discutiendo género y diversidad sexual, con énfasis en las identidades de género travesti y transexual;

5 – Producir materiales de apoyo – volantes, revistas, videos, medios electrónicos, etc. – discutiendo género y diversidad sexual, con énfasis en las identidades de género travesti y transexual;

6 – Promover campañas publicitarias de valorización y apoyo a las travestis y transexuales negras;

7 – Promover campañas de estímulo a la permanencia y participación de travestis y transexuales negras en el Movimiento Social de Negras y Negros;

8 – Establecer convenios con núcleos de investigación de universidades públicas que discuten género, diversidad sexual y relaciones étnico-raciales y proponer cursos de extensión problematizando la invisibilización de travestis y transexuales negras en el Movimiento Social de Negras y Negros;

9 – En fechas conmemorativas, como el Día Nacional de la Consciencia Negra, destacar la participación de personalidades travestis y transexuales en la lucha contra el racismo.

En todas estas acciones sería necesario adoptar posturas interseccionales no sólo en el campo teórico, sino también en el campo de la militancia, promoviendo la aproximación de pautas consideradas distintas, pero que inciden sobre una grande parte de la comunidad negra.

De esta manera sería posible establecer diálogos de valorización y protección. Poco a poco, esos brazos negros, cruzados e inertes delante de las múltiples situaciones de violencia dirigidas a las travestis y mujeres transexuales negras comenzarían a moverse. Comenzarían a tomar la forma de un brazo caluroso en el que podríamos encontrar abrigo, y podríamos, de hecho, sentirnos protegidas.

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Megg Rayara Gomes De Oliveira - Brasil

Travesti, negra, natural de Cianorte, en el interior del estado de Paraná. Actualmente vivo y trabajo en Curitiba. Licenciada en Diseño (1994) y especialización en Historia del Arte (1998) de la Escuela de Música y Bellas Artes de Paraná. Tengo una especialización en Historia y Cultura Africana y Afro-brasileña, Educación y Acciones Afirmativas en Brasil de la Universidad Tuiuti do Paraná (2008). Soy Magíster (2012) y Doctora en Educación de la Universidad Federal de Paraná (2017). Soy la primera persona trans en conquistar el título de doctora en la universidad Federal de Paraná, una de las instituciones de educación superior más antiguas del país, con 105 años de fundación. En la maestría trabajé sobre el silencio alrededor de la estética africana y afro-brasileña en la enseñanza del arte, y en el doctorado busqué entender las estrategias de (R)existencias desarrolladas por profesores negros homosexuales en el ejercicio de sus actividades docentes. Desde que inicié mi trayectoria en la investigación abordo asuntos relacionados con los estudios de las relaciones étnico-raciales, Arte Africana, Arte Afro-brasileña, género y diversidad sexual. Últimamente he problematizado las tensiones entre las identidades de travestis y mujeres transexuales negras, tanto en los estudios de género como en los movimientos sociales, especialmente en el movimiento negro. En junio de 2018 fui designada por el Programa de Post-grado en Educación de la Universidad Federal de Paraná para representarlo en el Premio CAPES de mejor tesis de 2017. Soy activista del movimiento social de negras y negros y del movimiento de travestis y transexuales de Paraná.

Recibido en Octubre de 2018.

Original en Portugués.