Perfil

“Yo lucho contra el racismo religioso y contra el racismo ambiental”

Jôice Cleide Santiago dos Santos

Eila Hadssen

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Por Maryuri Mora Grisales

Jôice Cleide Santiago era la única mujer negra y practicante de Candomblé de la convergencia Fé no Clima (Fe en el Clima) realizada en Río de Janeiro, en mayo de 2017. Ella era minoría religiosa en un encuentro que, pese a tener el propósito de ser interreligioso, terminó siendo mayoritariamente cristiano.

Jôice es de Salvador, pero actualmente vive en Lauro de Freitas, Bahía. Formada en servicio social, también es tecnóloga en reducción de daños. Ella se presenta como candomblecista de la Nación Keto, hija de Ilê Asé Opô Alafunbí: “Soy Iaô de Oyá, que en mi religión es una niña, una persona muy joven, pero cada día que descubro y vivo esa religión me empodera como mujer y me hace tener esperanza en un futuro mejor. Soy madre de Julyana Omi, también iniciada en el candomblé (Juliana de las aguas), y compañera de un muchacho increíble, hijo de Xangô. Una familia ligada a la espiritualidad”.

Actualmente trabaja como artesana, con bisutería vinculada a la religión de matriz africana. “Mi trabajo actual es una forma de luchar contra los estereotipos y fortalecer la belleza y la magia de la religión de matriz africana, mi pueblo”, dice Jôice. Pero es a través de su experiencia con la religión y del trabajo desarrollado con las mujeres quilombolas11. Nota editorial: Las comunidades quilombolas son agrupaciones rurales de negros descendientes de esclavos africanos o afrodescendientes, que viven de subsistencia y mantienen un fuerte vínculo con el pasado y la cosmovisión africana. La denominación alude a los quilombos, sitios de refugio de los esclavos fugitivos, formados entre los siglos XVI y XIX, que llegaron a alcanzar altos grados de organización social autónoma. que ella analiza la relación entre racismo ambiental, religión y la situación de las mujeres negras.

Durante el año de 2016, Jôice trabajó directamente con mujeres de tres comunidades quilombolas y con 15 indirectamente, en el Proyecto Comercio con Identidad, desarrollado en Bahía por Koinonia. Koinonia Presencia Ecuménica y Servicio es una organización con actuación nacional e internacional, una entidad de servicio sin fines de lucro compuesta por personas de diferentes tradiciones religiosas. El objetivo principal de Koinonia es movilizar la solidaridad y prestar servicios a grupos histórica y culturalmente vulnerables en proceso de emancipación social y política.

“Si pensamos que la ciudad está mal, cuando llegamos a esas comunidades [quilombolas] queda más claro que el patriarcado y el racismo están allí”, afirma. Jôice trabajó con las mujeres quilombolas en Camamu (municipio brasileño ubicado en Costa do Dendê, litoral sur del estado de Bahía). Su trabajo consistía en formación temática: identidades racial y de género, economía solidaria y feminista, políticas públicas e INCRA (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria, encargado en Brasil de administrar las tierras públicas y responsable de la demarcación y titulación de territorios quilombolas).

La palabra quilombo es de origen bantú y significa “campamento guerrero”. Los quilombos estaban constituidos mayoritariamente por personas negras que sobrevivieron a la esclavitud en las haciendas y que se refugiaron en esos territorios para vivir colectivamente. Son territorios de resistencia histórica, y actualmente incluyen a la población negra y rural que se define en relación con su ancestralidad, con la tierra y con prácticas religiosas y culturas propias.

La privatización, la deforestación y la precarización de territorios ocupados por pueblos quilombolas y pueblos tradicionales en las zonas urbanas amenazan la subsistencia de estas comunidades y las empujan hacia la migración, la miseria y el olvido. Por eso Jôice afirma que su lucha no es solo contra la intolerancia religiosa, sino contra el racismo ambiental, esto es, contra injusticias ambientales y sociales que recaen siempre sobre los más vulnerables.

El trabajo de Koinonia en los quilombos del sur de Bahía apunta a fortalecer las comunidades negras rurales y las comunidades de pueblos tradicionales a través de la formación, del intercambio de conocimiento y de la incidencia política. Para Jôice, la importancia de este trabajo es “el rescate cultural y ancestral, porque el cristianismo está entrando fuerte, de una manera sumamente agresiva, en los quilombos”. Por ejemplo, los pastores están prohibiendo algunas cosas como el plátano (banana-da-terra) o la calabaza, por creer que se asocian directamente a rituales de matriz africana. Frente a eso, declara indignada: “El problema es que nuestra religión es de negros. No es solo intolerancia, ¡es racismo!”.

Para Jôice, el racismo ambiental funciona así: “Nosotros del candomblé necesitamos espacios sagrados para hacer nuestras ofrendas, nuestros agrados a nuestras divinidades. Pero en determinados lugares eso no es más posible, a causa de la deforestación para el desarrollo de la ciudad, con el metro y las carreteras. Cada vez son menos las áreas verdes en Salvador. Eso reduce nuestro espacio, nos deja en sitios sin contacto con la naturaleza. Las ofrendas en la calle se rompen, las patean. Si uno es del candomblé y va a un espacio fuera del suyo, automáticamente sufre racismo, sufre una agresión. Es como si solo pudieras sobrevivir dentro de tus territorios. Fuera de ese espacio no soy bien vista si soy del candomblé. Tenemos la limitación de lugar, de territorio y de práctica religiosa”.

En el proyecto de koinonia con las mujeres de quilombos, la intención es el fortalecimiento de las capacidades financieras de las mujeres, a través del comercio femenino. En Camamu, por ejemplo, hay mucho cacao, mucho cupuaçú, pero es un trabajo hecho por los hombres – con la ayuda de sus compañeras – y muchas mujeres nunca han tenido dinero en sus manos. Por eso, “cuando las mujeres plantan cosas en sus patios, como cilantro y tomate, y pueden venderlas después en las ferias, son pequeñas acciones de empoderamiento, permitiendo a esas mujeres una autonomía económica, aunque sea mínima. Ellas pasan a tener consciencia de que pueden cultivar y que eso puede ser una posibilidad de ingreso, o incluso que ellas pueden sobrevivir y regir a sus familias sin depender de los maridos”, afirma.

Otro trabajo realizado por Jôice junto a Koinonia y a la Asociación del Terreiro Alafumbi es el de empoderamiento de las juventudes negras, principalmente de las mujeres negras de comunidades de pueblos tradicionales en Salvador y Lauro de Freitas. Todas esas iniciativas son una forma más de resistencia en el combate al racismo religioso y ambiental. Como ella manifiesta, “en la esperanza de que Orixa permita días mejores para todos, principalmente para los pueblos de comunidades tradicionales, tengo fe en que Ogum fortalecerá nuestro camino, Ogum ti onan”.

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