Voces

Construyendo solidaridades plurales

Semanur Karaman

Para los activismos y las luchas de mujeres, trans* e intersexuales

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RESUMEN

Al reflexionar sobre dos iniciativas recientes de la Asociación para los Derechos de las Mujeres y Desarrollo (AWID) – la campaña #PracticeSolidarity y el 13º Foro Internacional de AWID realizado en Brasil en Septiembre de 2016 – Semanur Karaman considera los elementos necesarios para crear solidaridades plurales para activismos y luchas de mujeres, trans* e intersex. Basada en su propia experiencia y en la de sus compañeras activistas, ella señala la importancia de ver el tema a través de una mirada transversal. Ella describe cómo las solidaridades pueden ser creadas y analiza la importancia de enfoques a medida, así como la necesidad de confianza, apertura y creatividad. Semanur no escapa a las tensiones existentes en este proceso – por ejemplo el sentido de injusticia que puede manifestarse o el hecho de que la solidaridad no se distribuye de forma igualitaria a través de las luchas y movimientos. Basada en ejemplos inspiradores, Semanur concluye enfatizando que las solidaridades deben enfocarse en el bienestar y deben ser accesibles para todas las mujeres, activistas trans* e intersexuales, sin importar su idioma, factores socio-económicos u otros obstáculos.

Palabras Clave

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En junio de 2016, el programa de activismo feminista joven de AWID lanzó una campaña llamada #PracticeSolidarity (practica la solidaridad). La idea de la campaña es explorar qué significa la solidaridad para las jóvenes feministas a través de los movimientos de género, raciales, económicos, sociales y de justicia ecológica. Por medio de campañas en blogs y un tweetazo, las jóvenes feministas han generado un inmenso conocimiento feminista sobre diferentes solidaridades. Han reflexionado sobre sus propias experiencias, y a la vez alentado a los movimientos feministas y de derechos de las mujeres a re-imaginar y analizar críticamente las solidaridades, al tiempo que amplían el debate sobre prioridades y perspectivas.

Lo que ha evidenciado la campaña en blogs, tweets y charlas es que la práctica de las solidaridades requiere el compromiso con el esfuerzo de analizar el tema a través de una perspectiva feminista transversal y reconocer que la solidaridad es algo más que escuchar y aprender. Es necesario que se abran espacios verdaderos para que las propias comunidades excluidas hablen por ellas mismas.

Durante la campaña, Tatiana Sibrián, de El Salvador, escribió: “Entendemos que el movimiento feminista no puede ser conducido por y para un grupo homogéneo de mujeres, y que dentro del feminismo no existe la homogeneidad ni la unicidad. Debemos esta comprensión a las mujeres que se separaron del movimiento feminista original, abriendo posibilidades para repensar, entender y construir un mejor feminismo”. Enfatizó la importancia de respetar las diferencias y nos advirtió que evitemos “aplastar cualquier cosa que pueda parecer diferente, y que busquemos incorporar al feminismo nuevos paradigmas que nos permitan avanzar en la dirección que nos gustaría ir”.

El XIII Foro Internacional de AWID celebrado en septiembre pasado en Salvador (Brasil), fue otra oportunidad para nuestros movimientos practicar y reflexionar sobre la solidaridad. El foro reunió a más de 1.800 activistas, donantes, miembros de la sociedad civil organizada y movimientos sociales, así como a formuladores de políticas, con el objetivo de celebrar logros y construir colectivamente estrategias para afrontar nuevos desafíos a través de la solidaridad entre movimientos. Si bien la solidaridad entre movimientos abarca un caleidoscopio de experiencias tan diversas como los propios participantes del Foro, puede definirse como prácticas que crean el espacio para que los activistas que trabajan en diferentes contextos, geografías y causas muy diferentes pero interconectadas, se reúnan, compartan experiencias, aprendan de las estrategias de los demás, mapeen las lecciones aprendidas y elaboren estrategias para la acción colectiva. Aquí, compartimos algunas de las ideas que surgieron de esta experiencia.

Durante el Foro AWID, los “sentimientos” y las “experiencias” fueron utilizados como instrumentos para abrirnos a compartir percepciones y experiencias, y para reflexionar sobre nuestras estrategias y las utilizadas por otros. Barbara Sostaita escribió acerca de cómo los sentimientos son componentes activos de la construcción de la solidaridad en una búsqueda colectiva por desmantelar el patriarcado racista, heteronormativo y capitalista: “los sentimientos son importantes. Esas partes profundas, internas y ancestrales de nosotras mismas las celebramos como productoras de conocimiento y agentes de cambio”. La validez de los sentimientos como agentes activos de la construcción de la solidaridad transnacional para activismos y movimientos se hizo eco en todo el 13º Foro AWID.

Hay que señalar, sin embargo, que no todos los sentimientos provocados por la solidaridad son inspiradores. Amal Elmohandes, activista feminista egipcia de Nazra para los Estudios Feministas expresó que, si bien “la solidaridad puede trascender todas las formas de injusticias”, la forma en que se vivencia en la práctica puede reflejar las injusticias de las situaciones en que se encuentran ciertos activistas, especialmente aquellos que deben enfrentar riesgos y obstáculos, generando un sentimiento de “crueldad”. Amal se refería a los sentimientos de un equipo de once activistas feministas de Nazra, que consideraban injusto y cruel estar recibiendo todo el cariño y apoyo de Mozn Hassan, directora ejecutiva de la organización, quien sin embargo no pudo asistir al Foro AWID como resultado de una prohibición de salir del país. Desde el 27 de junio de 2016 se le ha prohibido a Mozn viajar fuera de Egipto como parte del caso 173, abierto en 2011, conocido como el “caso de financiamiento extranjero a ONG”. Esto debido a su activismo de décadas en la lucha contra la violencia sexual en Egipto, defendiendo la justicia de género y la reforma de la legislación nacional, y su activa solidaridad regional en el Medio Oriente y África del Norte.

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También podemos afirmar que la solidaridad puede prevenir frente a los riesgos, no solamente remediar. Siendo una activista feminista de Turquía, pude salir del país el año pasado gracias a la solidaridad internacional feminista, en respuesta a una intensificación de la represión contra los activistas en mi país de origen. Mi reubicación fue una táctica preventiva, más que reactiva, no se esperó a que los acontecimientos trágicos ocurrieran para realizar una acción. Desde entonces he estado agradecida. Sin embargo, sé que es un privilegio conseguir refugio fuera del país, mientras mis amigos y aliados corren riesgos más severos que yo, y se encuentran todavía trabajando en el interior del país, lo que me provoca sentimientos de culpa. El tipo de solidaridad internacional feminista a la que tengo acceso, mientras otras no la tienen, me hizo estar de acuerdo con Amal, en que la forma en que se practican las solidaridades puede llevar a pensar que la práctica misma es “sentida” como cruel, especialmente cuando la solidaridad no es accesible e igual para todos los que experimentan riesgos, amenazas, violaciones y restricciones. Lo cual nos lleva a la cuestión de la escasez: la solidaridad no es sólo una táctica, sino un recurso que no está equitativamente distribuido en nuestras luchas y movimientos. La cantidad y forma de solidaridad que los individuos reciben en relación a su militancia y a los movimientos sociales en general, está muy vinculada al hecho de que mujeres, activistas trans* e intersexuales puedan acceder a las audiencias o si su historia es reconocida y recogida por organizaciones nacionales, regionales o internacionales. Esto también depende bastante de si los activistas tienen o no múltiples habilidades lingüísticas y recursos necesarios para establecer canales de comunicación y apoyo.

Otro tema relacionado es el que se refiere a la diversidad de escenarios vividos por los activistas. La solidaridad internacional para las mujeres, los defensores de los derechos humanos trans* e intersexuales debe ser tan transversal como las identidades y luchas que encarnamos en nuestras vidas. Por lo tanto, la solidaridad debe ser realizada a la medida, para que no conduzca a aumentar los riesgos. Entre el 2 y el 13 de mayo de 2016, AWID realizó una discusión global en línea, para imaginar la seguridad y el bienestar como tácticas deliberadas para apoyar a nuestros movimientos. Durante la discusión, las mujeres, activistas trans* e intersexuales estimularon a nuestra comunidad global para re-imaginar nuestras necesidades, con una mirada crítica. La activista queer Athini, de Sudáfrica, afirmó que la solidaridad requiere

un enfoque culturalmente sensible a las cuestiones relacionadas con el activismo de base, un sentido de respeto por lo que eres y lo que aportas al proceso, y una comprensión de quién eres como mujer, con tu edad, tu raza o nacionalidad y los diferentes tipos de países en los que se espera que trabajes.

Chamkeli, una activista trans de Pakistán, respaldó esta declaración explicando que en su país, la solidaridad que da mayor visibilidad a los activistas LGBTI es contraproducente, exponiéndolos a un riesgo mayor. Chamkeli expresó que prefiere tener “amigos” locales e internacionales y contactos con los medios de comunicación, que no sólo se comprometen con la solidaridad con los activistas LGBTI, sino que también se manifiestan junto a ellos contra las amenazas y los riesgos. Chamkeli enfatiza la importancia de “amigo” en lugar de “aliado”, ya que, para ella, la solidaridad requiere confianza y un sentido de familiaridad entre las partes comprometidas.

Además, la diversidad de situaciones vivenciadas por las activistas también debe reflejarse en la forma en que nos relacionamos, respetando la tradición y la singularidad, teniendo también una apertura para el aprendizaje social mutuo. Durante un intercambio de conocimientos entre IM-Defensoras y la Coalición WHRD MENA en diciembre de 2015 sobre estrategias y lecciones aprendidas en relación con las respuestas regionales, frente a los riesgos, las amenazas y las violaciones que las WHRD (Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, por sus siglas en inglés) experimentan en MENA y Mesoamérica, algunas participantes manifestaron su curiosidad en relación a que algunas mujeres decidan cubrirse el cabello. Una participante de la Coalición WHRD MENA respondió que “está perfectamente bien preguntarse unos a otros cuando estamos interesados en la cultura del otro y queremos conocernos genuinamente, siempre y cuando seamos respetuosos. Es importante, sin embargo, que no nos tratemos como si fuéramos algo exótico”. El Consorcio Oaxaca, de la red IM-Defensoras reafirmó la importancia de celebrar la lucha colectiva, al mismo tiempo que se deben respetar las tradiciones y modos de trabajo que son únicos a ciertas historias y contextos, y alentó a admirar los murales pintados por mujeres, activistas trans* e intersexuales en Oaxaca que conmemoran sus pérdidas y celebran sus logros. Sobre el valor del intercambio de aprendizajes, el Consorcio Oaxaca, describió cómo “este tipo de experiencias nos hacen más fuertes y amplían nuestra visión sobre las múltiples formas de trabajo. Nos llenamos de la energía necesaria para seguir trabajando en una nueva forma de convivencia social”.

Tales relatos dejan claro que las solidaridades pueden y deben ser creativas frente a la injusticia. La ausencia de Mozn en el Foro inspiró a las participantes a redactar cientos de mensajes, en diversos idiomas en coloridas notas en post-it dedicados a ella. Que las autoridades egipcias prohibieran a Mozn Hassan de viajar no significó que no pudiera ser parte del aprendizaje, la sanación y el intercambio que tuvo lugar en el Foro. No podía estar allí físicamente, pero estaba muy presente en nuestros sentimientos, acciones y pensamientos. Las amigas de Mozn prepararon un documental de dos minutos a través del cual las participantes del Foro tuvieron la oportunidad de aprender más sobre la lucha que lleva a cabo Mozn y compartir abrazos y lágrimas. Las palabras de un activista queer que vio el documental resuenan aún: “No la conozco lo suficiente. Pero soy solidaria con su lucha que es la misma que yo realizo en Colombia”. Los papeles coloridos con mensajes de apoyo fueron llevados en avión desde Salvador a El Cairo, junto con fotos de un hermoso mural de IM-Defensoras y WHRD Mesoamerica, celebrando la identidad y el activismo de Mozn, lo que a su vez le permitió experimentar, en sus propias palabras, “solidaridad y amor”.

La solidaridad es un recurso que debe centrarse en el bienestar de las mujeres, de las activistas trans* e intersexuales, y crear al mismo tiempo, estrategias para reducir los riesgos, las amenazas, las violaciones y las restricciones. Debería estimularnos a cuestionar las profundas tendencias coloniales y patriarcales que están incrustadas en nuestras identidades a través del aprendizaje social. Lo que las experiencias y reflexiones descritas anteriormente dejan en claro es que, para que las solidaridades sean efectivas, necesitamos desarrollar enfoques centrados en el bienestar, al tiempo que hacemos accesibles las solidaridades a todas las mujeres, activistas trans* e intersexuales que son excluidas por razones lingüísticas, factores socio-económicos u otros obstáculos. Y mientras lo hacemos, necesitamos entender que las solidaridades son plurales y necesitan ser desarrolladas a la medida, respetando las especificidades que demandan nuestras diversas identidades y luchas. La confianza construida sobre los principios feministas es vital para las solidaridades entre los movimientos y para impulsar la sanación, el aprendizaje y el compartir.

Semanur Karaman - Turquía

Semanur Karaman es la Coordinadora de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (WHRD por sus siglas en inglés) de la Asociación para los Derechos de las Mujeres y Desarrollo (AWID) donde se trabaja en libertades que conciernen a la sociedad civil, con foco específico en las WHRD de Medio Oriente y Norte de África. Antes de unirse a AWID trabajó como Responsable de Políticas e Incidencia de la organización de la sociedad civil CIVICUS y como investigadora para la organización no gubernamental local turca Third Sector Foundation. Es licenciada en Historia y Relaciones Internacionales de la Universidad Koc en Estambul, tiene una maestría en Derechos Humanos y Diversidad Cultural de la Universidad de Essex y es becaria en Políticas Públicas y Democracia de London School of Economics

Recibido en octubre de 2016.

Original en inglés.